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Villa de Merlo es considerada la ciudad más turística de San Luis. Se encuentra situada al pie de la Sierra de los Comechingones, entre los cerros Divisadero y El Tren. Todos los años esta ciudad se prepara para recibir el verano y atraer a los turistas que quieren disfrutar de lo que se considera uno de los tres mejores microclimas del mundo.
Este tipo de clima es producido por la ubicación de las sierras, que impiden el paso a las corrientes de aire húmedo del Atlántico. El microclima que encontramos en este pueblo puntano se debe a que sus sierras pertenecen a un antiguo macizo de la era paleozoica, cuyas rocas concentran una carga eléctrica baja, que causan una “ionización negativa”. En consecuencia, con la descomposición del granito se liberan átomos de oxígeno que se transforman en ozono, creando un microclima que también se ve favorecido por la altura, que oscila entre 800 y 900 metros sobre el nivel del mar. La zona turística de Merlo es miembro titular de la Red de Municipios y Comunidades Saludables, y de la Red Federal de Municipios Sustentables, organismo que reúne a unas 90 comunas de Argentina. El casco urbano de la Villa se encuentra a 850 ms. sobre el nivel del mar y se extiende hacia el este hasta los 1280 ms., en la zona de los barrios altos. Este ventajoso desnivel brinda, desde cualquier punto, una maravillosa vista del Valle de Concarán. El auge turístico de los últimos años desarrolló una gran oferta de cabañas, su alojamiento más común, que junto a decenas de hoteles conforman una oferta de 12 mil plazas. Gracias a su clima se desarrolló también un segmento turístico nada despreciable, el Turismo Salud, que actualmente cuenta con numerosos establecimientos que brindan servicios de spa, con tratamientos médicos y cosméticos. Los días de sol pleno son una constante en esta villa que se levanta en el Valle de Conlara, y que comenzó siendo el paraje Piedras Blancas, tal como se lo menciona en antiguos escritos. La pequeña aldea formada alrededor de la Capilla de Nuestra Señora del Rosario, finalmente fue fundada el 1 de enero de 1797 por orden del Marqués de Sobremonte. Esta era la tierra de los comechingones, nativos a los que los españoles definieron como altos, morenos y barbados, que eran belicosos cazadores, recolectores y criadores de llamas. Actualmente, Merlo está habitada por unas 20 mil personas, en su mayoría dedicadas al turismo. El paraje Piedras Blancas es ahora un barrio residencial en el que está la Biblioteca Popular Lugones, homenaje al poeta Leopoldo Lugones, cuya mujer había nacido en este lugar al que venía en el verano. En Piedras Blancas hay acogedoras casas de té y locales que venden prendas tejidas, y sus habitantes suelen contar la extraña historia de Minerva, una mujer que siempre vestía de negro y que llevaba un pequeño loro verde en el hombro. Desde este barrio se llega a La Paz, importante centro acopiador de hierbas aromáticas, y también a Loma Bola y su famoso Vía Crucis, donde se realizan peregrinaciones. Otro atractivo de Villa de Merlo es el Algarrobo Abuelo, de más de 800 años, que está en la casa natal de Antonio Esteban Agüero, el mayor poeta de San Luis, autor de la “Cantata al Abuelo Algarrobo”. ©COMENTARIOS Sr. Director: Con gran alegría leí el articulo turístico sobre la Villa de Merlo, en San Luis, el cual despertó hermosos recuerdos de mi infancia y juventud. Quisiera darle mi aporte a cierta información que no esta correcta. Desde la Villa de Merlo se puede observar El Valle del Conlara, que se encuentra atravesado por el Río Conlara. Concarán es una localidad que se encuentra a 40 Km. de Merlo. En segundo lugar, El Algarrobo Abuelo no se encuentra en la casa del Poeta Agüero. El árbol se encuentra en un parque a aproximadamente 2 Km. de la Villa. La casa del Poeta Agüero se encuentra a la entrada de la Villa de Merlo, en la esquina de la calle que lleva el nombre del Poeta y la Avenida del Sol. La casa del Poeta Agüero fue convertida en museo y puede visitarse. Merlo es un maravilloso lugar, de características únicas que lo hacen un excelente destino de turismo. Gracias por incluirlo en su última edición de El Suplemento. Mariela Caravetta |