|
La muerte de Luca Prodan produjo un cimbronazo en todos los miembros de Sumo, primero porque la banda se quedó sin su líder natural, y segundo porque sin la presencia de Luca las peleas entre varios integrantes del grupo se hicieron inocultables, por lo que la separación era un hecho cantado. De esa separación se formaron dos grupos: Divididos y Las Pelotas. En este número hablaremos de Divididos, que comenzó a tocar tras seis meses de inactividad de sus integrantes.
El proyecto comenzó con Ricardo Mollo, en voz y guitarra, y Diego Arnedo en bajo, quienes luego convocaron al baterista Gustavo Collado; esta sería la formación inicial de la banda a la que bautizaron primero como La División, para optar luego por Divididos. El debut se produjo en un pub de Flores, casi sin repercusión. En las primeras apariciones públicas, los que asistían a las presentaciones de Divididos eran los seguidores de Sumo, por eso los pasajes más emocionantes de los shows eran cuando tocaban los viejos temas, como “Divididos por la felicidad”, “Mañana en el abasto” y “Mejor no hablar de ciertas cosas”, que se incorporaron al repertorio habitual. Luego de un tiempo de trabajar en nuevos temas y tocar sólo en pequeños lugares, lanzan su primer trabajo con 11 temas de su autoría, un tema de The Doors y un poema de Thomas Elliot adaptado. Desde un principio, la banda potenciaba su música sobre la base de la capacidad creativa de sus dos fundadores, Mollo y Arnedo, que funcionaban como un binomio líder, lo que siempre generó problemas con los bateristas de la banda. Por eso, con sólo dos años de vida, Divididos tuvo que salir a buscar baterista por la deserción de Collado. Este problema afectaría varias veces más a la banda en sus casi 20 años de vida. Finalmente Federico Gil Solá fue el elegido para reemplazar a Collado en la batería y el trío ganó más potencia. Con el nuevo integrante sacaron su segundo trabajo discográfico, “Acariciando lo áspero”, que acentuaba el perfil de funk-rock como en la primera placa, y que para muchos críticos de la época emparentaban al estilo de Los Redonditos de Ricota. Ante el poco apoyo de las discográficas del medio, Divididos produjo sus propias presentaciones en Obras para promocionar sus temas, recitales en los que comenzó a gestar una relación muy estrecha con sus fans. Para su siguiente disco, “La era de la boludez”, contaron con la dirección artística de Gustavo Santaolalla, por lo que el trabajo fue mezclado en Estados Unidos, logrando su mejor placa hasta el momento. El éxito fue rotundo, ayudado por el hecho de que casi todos sus temas ya habían sido presentados en los recitales en Obras. Tal fue el suceso que no sólo el disco lideró las ventas, sino que catapultó al segundo disco “Acariciando lo áspero” al segundo lugar en ventas y obligó a una reedición del mismo. Una de las características que fue adoptando la banda era incluir temas folclóricos adaptados al rock; así se pudo disfrutar entre otros de una muy buena versión de “El arriero va”. Con “La era de la boludez”, Divididos logra llenar 13 estadios de Obras seguidos y posicionarse como una de las bandas más populares en la Argentina. Los shows duraban tres horas y tocaban alrededor de 30 temas; por esa época se los empezó a conocer como “la aplanadora del rock”. Los shows de la banda convocaban más y más gente, logrando llenar el estadio de Vélez. Luego se presentan en la explanada de ATC en un concierto gratuito que convocó a 40.000 personas. A ocho años de su creación, la banda tuvo muchos inconvenientes internos, lo que llegó a poner en duda la continuidad del grupo. Finalmente, tras estas disputas, se aleja Gil Solá y se incorpora como baterista Jorge Araujo. Estas idas y vueltas condujeron al grupo a una notable crisis de convocatoria, que llevaron a suspender la serie de recitales en Obras que venían realizando. Su cuarto disco “Otroletravaladna” (leer el título de atrás para adelante para encontrarle sentido), fue grabado y mezclado en Nueva York, e incluye títulos como el corte “Tomando mate en La Paz”, “Volver ni a palos” y “Basta fuerte”. Los críticos recibieron el material muy positivamente. Luego de firmar contrato con la multinacional BMG, graban “Gol de mujer” en Los Angeles, con temas como “Nene de antes” y “Sobrio a las piñas”. El material fue presentado en el Parque Sarmiento y luego en el Estadio Obras Sanitarias. “Narigón del siglo” fue grabado y mezclado íntegramente en los Estudios Abbey Road de Londres, con producción de Afo Verde. El disco tiene como subtítulo “Yo te dejo perfumado en la esquina para siempre”. Este disco queda marcado por la inclusión de nuevos sonidos, como arreglos de cuerdas y guitarras acústicas. Fue elegido el Mejor Disco del Año en varias publicaciones. “Viveza criolla” es un disco en vivo, editado por Polygram, su anterior sello discográfico. Previamente lanzaron “10”, un disco recopilación doble. El comienzo del nuevo milenio mantiene a Divididos como uno de los mejores grupos del rock local, con exitosos recitales tanto en Argentina, como en otros países de América. Es muy recordada su presentación en la ciudad de Ushuaia, en el marco del ciclo “Argentina en vivo 2”, ante 7000 personas y con varias bandas locales. Más tarde compartieron escenario con R.E.M y Beck, en la primera edición del festival “Bs. As. Hot Festival”. Su siguiente trabajo es “Vengo del placard del otro”, integrado por 14 temas compuestos por Ricardo Mollo y Diego Arnedo. Bajo las directivas del ingeniero Alvaro Villagra, la banda integró distintos estilos y una variada gama de instrumentos y sonidos, hasta llegar al punto de trabajar con 12 violines, 4 chelos, fagot, corno y flautas. Con motivo del festejo de sus 15 años, editan “Vivo acá”, un disco doble grabado en vivo en formato electroacústico. En abril del 2004, Jorge Araujo anunció su desvinculación de la banda. Su lugar fue ocupado por Catriel Ciavarella. El aporte de Ciavarella a la banda le da un sonido más "crudo", que recuerda la potencia dura que le imprimía Gil Solá a Divididos. Ese año la banda se hizo local en el reducto capitalino "El Teatro", en donde tocaron 9 veces. Este último año no arrancó del todo bien para Divididos ya que con varias fechas confirmadas para tocar durante el verano, Catriel Ciavarella sufre una fractura en su mano derecha jugando al fútbol, lo que retrasó el trabajo de la nueva placa de la banda; sin embargo, para las presentaciones en vivo temporalmente estuvo el ex baterista del grupo, Jorge Araujo. El fin de año los encuentra armando un estudio de grabación propio en la célebre quinta de ensayo que la banda tiene en Parque Leloir, en vistas a la finalización del octavo disco de estudio de la banda, a lanzarse durante este año. ©
Discografía 40 dibujos ahí en el piso (1989) Acariciando lo áspero (1991) La era de la boludez (1993) Otroletravaladna (1995) Divididos (1996) Gol de mujer (1998) 10 (1999) Narigón del siglo (2000) Viveza criolla (2000) Vengo del placard de otro (2002) Vivo acá (2003) Oro (2003) Canciones de cuna al palo (2004) Vianda de ayer (2004) Obras cumbres (2006) |