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Rincones Historicos: Parque Nacional Los Glaciares y sus numerosos ríos de hielo |
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jueves, 22 de noviembre de 2007 |
Recortados contra el cielo o reflejados en el espejo de las aguas, los glaciares dibujan el mejor escenario al que enmarca las altas cumbres y los bosques andinos.
Incorporado por la UNESCO a la Lista del Patrimonio Mundial, El Parque Nacional Los Glaciares tiene su mayor atractivo en el Perito Moreno, por donde se puede navegar y hacer treking. El hielo, que apareció de mano de la huella de las glaciaciones cuaternarias, todavía ocupa más de la mitad de la superficie del Parque, conocido mundialmente por ese icono planetario que es el Perito Moreno; una masa blanca azulada de 30 kilómetros de largo. Creado el 11 de mayo de 1937, esta gigantesca superficie de 726.927 hectáreas está dividida en dos sectores: al norte, El Chaltén, designada capital nacional del treking, y al sur, el lago Roca, óptimo para la pesca y la observación de pinturas rupestres. En 1981, la UNESCO incorporó a los Glaciares a la lista del Patrimonio Mundial, debido al carácter excepcional y el valor universal que le confieren los trece “ríos de hielo” mayores, que el campo de Hielo Patagónico Sur desprende hacia el Atlántico. Una placa recordatoria colocada por ese organismo frente al Perito Moreno rememora que los glaciares, “son testimonio remanente de los últimos dos millones de años, y presenciaron el fantástico episodio del nacimiento de la humanidad”. La gran estrella de esta área protegida es, sin duda, el glaciar Perito Moreno, lugar de peregrinaje de turistas llegados de todos los puntos del planeta con el fin último de ser testigos del único glaciar patagónico que no se encuentra en retroceso. De una altura que va de los 50 a los 70 metros, algo más que el Obelisco de la ciudad de Buenos Aires, la gigantesca mole de hielo se derrama sobre el lago Argentino en un frente de 4 kilómetros de largo. Cada tres o cuatro años, el frente del glaciar se expande hasta las costas de la península de Magallanes, que se ubica justo enfrente de la masa de hielo, formando un dique que embalsa las aguas de los brazos Rico y Sur, que suben así más de 20 metros su nivel. La presión del agua aumenta hasta romper la barrera de hielo, que se quiebra en bloques o icebergs que luego se desprenden sobre el Canal de los Témpanos. Este fenómeno de impactante belleza se documentó por primera vez en el año 1917. La fauna que habita el Parque Nacional es variada y colorida. El vuelo de los cóndores y el repiquetear del carpintero negro, son seguidos de cerca por los zorros colorados o el emblemático huemul, cuyas poblaciones más australes encuentran refugio en esa área protegida. Además, otras 26 especies de mamíferos nativos y una avifauna que incluye al águila escudada, la paloma araucana y el pato de los torrentes, habitan el lugar respondiendo a una destacable diversidad ambiental. En cuanto a la flora, las laderas de los valles y las costas de los lagos están tapizadas de frondosos bosques en los que predominan la lenga, el guindo y el ñire, además del notro y el calafate que se encuentran más al norte. Finalmente, se abre la estepa patagónica y su horizonte interminable, cubierto por pastizales y arbustos achaparrados y espinosos, que son recorridos por guanacos y choiques. © |