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El Premio Planeta comienza a tener mala fama |
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Escrito por Miguel Eduardo Garriga
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martes, 29 de noviembre de 2005 |
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El pasado 29 de febrero, la Sala G de la Cámara Civil, integrada por los doctores Leopoldo Montes de Oca, Hugo Molteni y Carlos Bellucci, condenó al escritor Ricardo Piglia, conjuntamente con el editor Guillermo Schavelgen y la Editorial Planeta, a pagar la suma de $10 mil al escritor Gustavo Nielsen. Los jueces consideraron que Nielsen fue perjudicado por la manipulación del concurso literario Premio Planeta de Novela 1997, en el que resultó premiado Ricardo Piglia por su novela “Plata Quemada”.
La Cámara sostuvo que la obra de Piglia no debió haberse incluido en el concurso, porque en ese momento su autor se encontraba vinculado contractualmente con la empresa Editorial Espasa Calpe Argentina, que forma parte del Grupo Planeta. La novela “Plata Quemada” lleva vendidos 50 mil ejemplares desde su publicación, éxito que apuntaló su adaptación al cine en una coproducción con España, Uruguay y Francia, dirigida por Marcelo Piñeyro. La película -con varias escenas de sexo homosexual- fue calificada como no apta para menores de 18 años y fue prohibida su exhibición en varios países sudamericanos. Presentada luego en el Festival de Venecia obtuvo el premio Goya a la Mejor Película Extranjera. Este es un hecho similar al que se refiere Diego R. Guelar que consignamos en la nota anterior y que puede dar lugar a “La novela de la novela”. Hechos que demuestran que no sólo los pseudo-políticos y los pseudos-militares son corruptos sino también los pseudo-artistas. Es cierto que la corrupción anida en el alma de cualquiera y que sólo el hombre íntegro puede matarla. La aclaración de este hecho fraudulento sirve para justificar a aquellos escritores y artistas plásticos que se niegan a presentar sus obras en concursos de este tipo, a sabiendas del manipuleo orquestado por las compañías editoriales para favorecer a los artistas que representan sus intereses. No se trata acá de disminuir el valor del libro de Piglia; hay que admitir que una obra premiada a través de la manipulación de los votos del jurado no es necesariamente mala. Pero suele ocurrir que a través del manipuleo se premia a una obra de escasa calidad, cosa que induce a muchos lectores a comprar un libro galardonado pero artísticamente muy pobre. “El artista busca la belleza, lo que más le interesa es la obra de arte antes que el dinero y la fama. Cuando la fórmula se invierte el artista se ha corrompido, se ha podrido y se ha convertido en un pseudo-artista”. Ø
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