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El Alzheimer es una enfermedad que ataca al cerebro. Es progresiva y degenerativa y causa problemas de memoria, pensamiento y conducta. Afecta en la toma de decisiones, atención, juicio, lenguaje y personalidad. Esta enfermedad empeora con el tiempo. Además de la enfermedad de Alzheimer, hay otros tipos de demencia, incluyendo demencia vascular (parálisis cerebral), demencia con cuerpos de Lewy, enfermedad de Pick y otros. Diferentes tipos de demencia requieren diferentes tratamientos. Causas La causa de la enfermedad de Alzheimer se desconoce, pero no es parte del proceso de envejecimiento normal. Se han descartado las teorías anteriores sobre la acumulación de aluminio, plomo, mercurio y otras sustancias en el organismo. El diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer se realiza sobre la base en los síntomas característicos de la enfermedad y luego de excluir otras posibles causas de demencia. El tejido cerebral muestra "nudos neuro fibrilares" (fragmentos enrollados de proteína dentro de las neuronas que las obstruyen), “placas neuríticas” (aglomeraciones anormales de células nerviosas muertas y que están muriendo, otras células cerebrales y proteína) y “placas seniles” (áreas donde se han acumulado productos de neuronas muertas alrededor de proteínas). Aunque estos cambios ocurren en cierto grado en todos los cerebros con la edad, se presentan muchos más en los cerebros de las personas con enfermedad de Alzheimer. La destrucción de las células nerviosas (neuronas) lleva a una disminución de los neurotransmisores (sustancias secretadas por una neurona para enviar los mensajes a otra neurona), cuyo equilibrio correcto es crítico para el cerebro. Los tres neurotransmisores comúnmente afectados por la enfermedad de Alzheimer son la acetilcolina, serotonina y norepinefrina; la acetilcolina es la más afectada. Síntomas: La enfermedad de Alzheimer tiene un progreso gradual. En sus primeras fases, las personas expresan frustraciones por la dificultad de formular y expresar sus pensamientos. Otros de los primeros síntomas son: la pérdida de la memoria que afecta las habilidades en el trabajo; dificultad en la ejecución de tareas cotidianas (tales como hacer cuentas o preparar la comida); dificultad en el aprendizaje de nuevas tareas; pérdida del sentido del tiempo y problemas con el lenguaje. A medida que la enfermedad progresa, una persona con la enfermedad o con algún desorden relacionado, puede experimentar problemas con el sentido de orientación, disminución del juicio, problemas con el pensamiento abstracto, problemas con la ubicación de los objetos, cambios en el comportamiento, cambios en la personalidad y pérdida de la iniciativa. Estos severos cambios interfieren en las actividades laborales y sociales diarias. Los segundos afectados por la enfermedad son los miembros de la familia que ayudan a las personas que padecen de Alzheimer. Estos pueden experimentar estrés emocional, culpa, fatiga, furia, aislamiento, conflictos familiares, ansiedad y depresión. Diagnóstico: En estos momentos no hay un único examen clínico para identificar la enfermedad de Alzheimer, aunque ésta es un área en la que se realizan intensos estudios. Antes de diagnosticar la enfermedad, otras condiciones deben ser excluidas, las cuales pueden ser potencialmente reversibles. No se debe asumir que una persona tiene la enfermedad de Alzheimer. La persona debe ser examinada completamente, lo cual incluye exámenes físicos, neurológicos, psicológicos y psiquiátricos, así como estudios de laboratorio. Tratamiento: Los medicamentos que se llaman "inhibidores de colinesterasa" son recetados para el tratamiento de los síntomas de grado leve a moderado de la enfermedad de Alzheimer. Estos medicamentos pueden ayudar a retrasar los síntomas o impedir que empeoren por un tiempo limitado y pueden ayudar a controlar algunos síntomas de comportamiento. La enfermedad de Alzheimer es un trastorno neurodegenerativo crónico, que se ha convertido en un gigantesco problema de salud en los últimos cincuenta años. Sin embargo, la mayoría de los pacientes no son nunca diagnosticados, y sólo una fracción mínima recibe el tratamiento adecuado, a pesar de que las investigaciones en la etiología y la farmacoterapia de la enfermedad nos han proporcionado estrategias terapéuticas y preventivas que mejoran los síntomas y reducen el riesgo de padecer la enfermedad. Como psicóloga, he tenido oportunidad de colaborar con la Asociación de Familiares de estos pacientes, que se dedica a informar y dar ayuda psicológica a los cuidadores, a organizar talleres de estimulación cognitiva para los enfermos, a dar información relacionada con aspectos legales, entre otras tareas. Estas Organizaciones No Gubernamentales funcionan en todas las comunidades y son de gran ayuda para orientar hacia un tratamiento integral del paciente y su familia. Cuidar al cuidador es fundamental. Este es un concepto moderno de las aplicaciones de la ciencia al ámbito social. Siendo ésta una enfermedad crónica, los pacientes demandan gran cantidad de tiempo y esfuerzo y es en la familia donde repercuten las consecuencias. ®
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