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Indemnización millonaria La Iglesia Católica de Los Angeles aceptó pagar 660 millones de dólares a más de 500 víctimas de abusos sexuales cometidos por sacerdotes de este obispado, una suma sin precedentes en el escándalo de pedofilia que afecta desde el 2002 al clero de Estados Unidos. Este caso comenzó cuando una docena de personas acusaron al padre Clinton Hagenbach, fallecido en 1987, de abusos sexuales. Habiendo prescripto la causa, los demandantes continuaron sus casos directamente contra la Iglesia. El acuerdo alcanzado entre la arquidiócesis de Los Angeles y las víctimas prevé la publicación de informes personales de curas acusados, para que se pueda establecer si la cúpula de la Iglesia encubrió esos actos. La Iglesia Católica de Estados Unidos, por los numerosos casos de pedofilia, lleva pagados ya 2.100 millones de dólares a las víctimas de abusos. Para poder desembolsar estas cifras millonarias, la Iglesia ha debido deshacerse de numerosas propiedades. El escándalo de los padres pedófilos comenzó en el 2002 en Boston, donde más de 500 víctimas de abusos presentaron reclamos. Barbara Plaine, de la Red de Víctimas de Abusos Sexuales de Sacerdotes, estimó que el nuevo acuerdo es “una noticia maravillosa para todas las víctimas”. “Ninguna suma de dinero puede devolver a las víctimas su inocencia perdida y su infancia robada, pero esperamos que les permita pasar la página de estos elementos muy dolorosos de su vida”, indicó. Y denunció: “No hubiera habido abusos si los jefes de la Iglesia hubieran hecho su trabajo”. Se acordó tarde El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, ordenó por decreto a la CIA cumplir con las disposiciones de la Convención de Ginebra en el trato e interrogatorio a los detenidos. La nueva orden estipula los requisitos específicos para la detención y el interrogatorio de los detenidos, que deberán respetar los empleados de la CIA. El decreto se emite casi 10 meses después de que el jefe de la Casa Blanca suspendiera el uso de prisiones clandestinas en terceros países y llevó a la base naval estadounidense en Guantánamo, Cuba, a individuos detenidos como supuestos terroristas. Desde el comienzo de su "guerra global contra el terrorismo", la administración de Bush ha capturado a centenares de hombres en diversas partes del mundo, y los ha mantenido sin acceso a procesos legales en Guantánamo, en prisiones clandestinas, o los ha transferido a terceros países para que sean interrogados. Durante años, los grupos de derechos humanos y los abogados que han buscado representar a los detenidos han denunciado abusos físicos y psicológicos de los prisioneros y el uso de técnicas de interrogatorio como el "submarino", que simula la asfixia por inmersión. El decreto requiere que cualquier programa de interrogatorios de la CIA cumpla con todas las leyes federales relevantes, incluida la prohibición del tratamiento o castigo cruel, inhumano o degradante. Cheney Presidente El pasado 21 de julio, el presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, se sometió a una colonoscopía como parte de un examen de rutina, por lo que el vicepresidente Dick Cheney, tuvo que reemplazarlo y asumió el poder por un día. La información, que fue difundida por la Casa Blanca, explicó que el procedimiento médico fue realizado en la residencia presidencial de Camp David, en las afueras de Washington, con anestesia total, por lo que Bush debió ser reemplazado por Cheney. Anteriormente, el presidente Bush se sometió a una colonoscopía en junio de 2002, y sus doctores recomiendan que se realice una cada cinco años para detectar un posible cáncer de colon. Bush no ha tenido síntomas hasta el momento, dijo el portavoz de la Casa Blanca, Tony Snow. Antes de convertirse en presidente, los médicos le extirparon a Bush alginos pólipos, que pueden ser precursores del cáncer. En el examen médico de 2002, que duró dos horas y media, no se le detectó ninguno. Snow indicó que en esta ocasión se le encontraron al Presidente unos cinco pólipos, aunque los mismos, luego de ser analizados, resultaron ser benignos. Líderes demócratas a favor de una reforma inmigratoria Los principales candidatos para las primarias demócratas, Hillary Clinton y Barack Obama, se mostraron consustanciados con la lucha de los inmigrantes y declararon su apoyo incondicional a una reforma migratoria. La senadora Hillary Clinton calificó de "mal intencionada y dirigida" la campaña de redadas que lleva a cabo el gobierno federal en la comunidad latina y en lugares de trabajo y prometió que si gana firmará una reforma migratoria integral. Aseguró también que trabajará para concientizar al país y cambiar el tono de la retórica en torno a los inmigrantes, que calificó de “ofensiva”. Por su lado, el senador Barack Obama apeló a las luchas y los retos comunes de latinos y afroamericanos, y a los paralelismos entre el líder de derechos civiles Martin Luther King Jr. y el dirigente sindical de los campesinos César Chávez. Obama también enfatizó su apoyo por la reforma migratoria integral, por la que votó, y aseguró que "no abandonaré a los 12 millones de trabajadores indocumentados”. Una reciente encuesta señala que Obama está en desventaja ante Hillary Clinton en la comunidad latina. Según el sondeo de Associated Press (AP), Hillary cuenta con el 45% de los votos latinos y Obama con el 17% ®
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