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Leyendas, Mitos y Creencias: Juan Bautista Bairoletto |
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Escrito por Oscar I. Márquez
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martes, 29 de noviembre de 2005 |
Juan Bautista Bairoletto, Juan Vairoletto o José Ortega Bairoletto, más conocido como El Gaucho Bairoletto (en cuyo prontuario se registran los alias Marcelino Sánchez, Martín Mirando y El Pampeano), y a nivel popular bautizado como El Robin Hood, El Atila de La Pampa y San Bautista Bairoletto, nació el 11 de noviembre de 1894 en la ciudad de Santa Fe. Era el segundo de los seis hijos de los inmigrantes italianos Victorio Bairoletto y Teresa Bondino. La familia se radicó en la provincia de La Pampa, en una zona triguera que abarcaba Castex y Monte Nueva. Bairoletto no tuvo una infancia feliz. Su madre murió siendo él adolescente y desde joven tuvo problemas con la policía. Siendo aún joven fue a prisión acusado de homicidio, pero salió en libertad en 1921. Su tumultuosa vida transcurrió en ambientes prostibularios, comités y casas de juego. Convertido en salteador, sostuvo tiroteos con la policía en los alrededores de Castex y en otras localidades de La Pampa y provincias vecinas. Su existencia, que adquiere carácter legendario y tiene honda repercusión en el ámbito popular, llega a configurar un verdadero mito. La gente lo ayuda a huir, le hace llegar mensajes cuando se refugia en algún monte y le proporciona alimentos. Y Bairoletto, que no era codicioso ni buscaba amasar fortuna, acrecienta su leyenda al convertirse en una especie de vengador de los sufrimientos de sus amigos, que no eran pocos en un ámbito social todavía sin conformarse definitivamente. Según era voz corriente, no robaba -algunas veces muerte de por medio- para él solo, sino que repartía el botín entre sus amigos, protectores y gente necesitada. Ya en la década del '30, no hay asalto, pendencia o muerte de los que no se le haga responsable. La policía le sigue el rastro, llegando casi siempre tarde, justo cuando Bairoletto, ya alertado, emprendía la fuga. Es una sombra, un fantasma, un azote. Desaparece de Castex, aparece en el desierto de San Luis, comete desmanes en Villa Regina, Río Negro, se lo ve por General Alvear, en Mendoza. A comienzos de la década del 40 se organiza una persecución dispuesta a terminar con él; el 14 de septiembre de 1941 se lo sorprende y mata en General Alvear, en horas de la madrugada. Fue velado, a pedido de amigos y protegidos, en el Comité Demócrata de Gral. Alvear, asistiendo al velatorio miles de personas provenientes de La Pampa y Mendoza. Sus restos fueron llevados al cementerio local, en donde permanecen en el interior de un pequeño mausoleo levantado con contribuciones voluntarias y públicas. El lugar se ha convertido en santuario a donde acuden hombres y mujeres de todas partes a cumplir promesas con flores, crucifijos, muletas, placas y diversos objetos, en acto de fe. Los admiradores de Bairoletto le atribuyen numerosos milagros. Ø
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