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lunes, 16 de julio de 2007 |
El 18 de julio de 1994, una bomba destruyó la sede de la AMIA. El saldo –vale la pena recordarlo siempre- fue de 85 muertos y tres centenares de heridos. En cada nuevo aniversario comprobamos con tristeza y preocupación que poco se hizo desde el inicio para desenmascarar a los responsables. Lo más grave es que, como se dice en el ambiente jurídico, “cuanto más tiempo pasa, menos posibilidades hay de encontrar a los culpables”. Y pasaron ya 13 años.
Cuando el tiempo transforme a esta tragedia en una mancha más de las tantas que acumula nuestro pasado ¿cómo contarán nuestros historiadores este hecho tan lamentable? ¿Qué se dirá de la actuación de los encargados de impartir justicia en nuestro país y del compromiso de nuestros gobernantes en apuntalar la investigación desde lo político? Porque sabemos que a lo largo de la historia, la misma fue contada de acuerdo al cristal con que la han mirado y las conveniencias del gobierno de turno. La historia y nuestra interpretación de ella… ¿Por qué pasa lo que pasa? Hoy en día, el escándalo del INDEC se ha transformado en el paradigma de esta historia torcida que se pretende instalar desde el poder. Qué irónico será cuando en el futuro se hable de la “Inflación Cero” que una acertada política económica logró establecer durante aquel lejano 2007... La Frase del Mes “Estoy muy mal porque él era mi hermano y un genio. Si le gritaban maestro, miraba para otro lado” Caloi, dibujante, en referencia al fallecimiento del gran Roberto Fontanarrosa |