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LA ARGENTINA… SIN MANUAL DE SOLUCIONES |
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Escrito por Walter Kaderabek
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martes, 12 de junio de 2007 |
El período preelectoral, que todo exacerba, suele a veces dejar algún margen para experiencias singulares; el seminario organizado por la Secretaría de Cultura de la Nación y la Secretaría de Industria, 72 horas antes de la primera vuelta en la elección en la Ciudad de Buenos Aires, dio lugar a la observación y las comparaciones.
Ciertamente me hubiese encantado ver más jóvenes estudiantes de Ciencias Políticas y Economía en el Salón de Actos del Banco de la Nación Argentina. Porque las voces, los testimonios (casi confesiones) que se oyeron en dicha jornada mostraron gran parte de los matices que tiene la sociedad argentina, tras décadas de fragmentación social, exclusión, discriminación y desigualdad. Un dirigente piquetero que es funcionario público en la provincia de Buenos Aires, el Vicepresidente del Banco Público Nacional, otro dirigente empresario de origen PyME, un líder sindicalista y un filósofo. Ámbitos que a priori suenan tan distintos pero que se conjugaron de manera natural, dando lugar a la reflexión posterior mucho más que al debate inmediato. Si alguien pensaba escuchar discursos conocidos, este encuentro de 4 mesas denominado Cultura del Trabajo deparó miradas testimoniales, cronológicas y de perspectivas panorámicas tales como: 1- El genocidio de las pequeñas y medianas empresas del sector productivo durante la última dictadura militar, por parte de Marcelo Fernández (Presidente de la Confederación General Económica). El titular de la entidad fundada por José Gelbard contó la historia de aquella bandera sostenida por aquel hombre promoviendo la implementación del reparto equitativo de beneficios entre empresarios y trabajadores… 2- La necesidad y el objetivo de llevar a las cooperativas de campesinos hacia una “acumulación de capital” buscando integrarlas en la economía formal a partir de algún vínculo con entidades bancarias, por parte de Emilio Pérsico (Subsecretario de Coordinación de Políticas Públicas de la Provincia de Buenos Aires). 3- El cambio de paradigma económico financiero que provoca que en 2007 la renta productiva haya desplazado a la renta financiera, debido a que el plazo fijo ya no define la inversión en Argentina, por parte de Roberto Feletti (Vicepresidente del Banco Nación). 4- La niñez marcada por un valor vigente de otra Argentina (“nadie me dijo que yo tenía que trabajar, porque yo crecí sabiendo que debía trabajar”), por parte de Hugo Moyano (Secretario General de la Confederación General del Trabajo). Cada perspectiva reflejó pequeños fragmentos de verdad que constituyen el país pre y post crisis de 2001 y las formas que eligieron algunos grupos sociales golpeados o excluidos para resolver su presente lleno de incertidumbres. Con la sola observación de los “mundos” que narraban estos disertantes se desmoronó la mínima posibilidad de esa idea absolutista de que el país debe optar por un modelo predeterminado (hacia la izquierda o la derecha extrema). Ni barrer la presencia capitalista ni arrasar con el movimiento cooperativo, podríamos graficar. Las soluciones de “mesa de café”, sostenidas por la ley del menor esfuerzo, parecen respuestas atractivas pero devienen en virulentos Rodrigazos y Cacerolazos. Las consecuencias directas quedaron muy claras a lo largo de esta jornada. Esta nación que, en un contexto electoral, parece dirimir su futuro entre las opciones de un Estado permisivo o un proyecto de mano dura, me ha vomitado una certeza: la Argentina no tiene manual de uso alguno. Por lo tanto, creo que los próximos gobiernos deberán contener en sus áreas ejecutivas y equipos de gestión a hombres y mujeres que construyan políticas públicas. No que implementen…sino que construyan, parámetro que es bien diferente en su concepción esencial. Esto implica incluir la percepción particular del sujeto que vive la necesidad y su referente cercano. Así como el gobierno de Kirchner supo incluir, con errores y aciertos, a algunos referentes piqueteros, los gobiernos que le sigan deberán ofrecer espacios a otros sectores similares. Pienso ¿Qué hubiera ocurrido de no mediar el criterio de inclusión en las áreas sociales y las políticas públicas durante 2003? Acaso centenares de casos como el de Kosteki y Santillán, por sólo citar un ejemplo. ¿Cuán diversa es la Argentina? Pienso en aquellos capitalinos que casi no salen de la ciudad, desconociendo el conurbano y mucho más aún los pueblos de la provincia. Pienso en las generaciones criadas en los barrios privados. Imagino las madres bonaerenses menores de 20 años y casi sin dentadura que describía Pérsico en su exposición. Esas que seguramente jamás serán empleadas como cajeras en hipermercados pero necesitan trabajar y sobre todo: desean ser incluidas por la sociedad. Repaso la historia del pequeño empresario que vivió la hiperinflación, el 1 a 1 mentiroso y la recesión. Evoco los primero 4 años de un desempleado de no menos de 45 años en los días de Domingo Cavallo en el Ministerio de Economía. La madre humilde o de clase media acomodada que perdió a su hijo por el auge delictivo y la droga como soporte fatal. Salí del salón de actos del Banco Nación con aquella certeza agridulce: La Argentina se construye sin manual de soluciones. Mala noticia para quienes creen suficiente la sola gestión de un buen administrador. ® |