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El “Gran Acuerdo” |
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Escrito por Mariela Caravetta
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viernes, 25 de mayo de 2007 |
Así han llamado, irónicamente, los medios y los distintos grupos de acción al acuerdo sobre reforma inmigratoria al que llegaron un grupo de senadores Republicanos y Demócratas con la Casa Blanca el pasado 16 de mayo. Contrario a lo que uno podría pensar, el proyecto de ley introducido en el Senado, no es una posición intermedia entre los grupos anti y pro inmigrantes, sino que contiene los términos extremos de ambos sectores. Como resultado, el proyecto no cuenta con la simpatía de ningún grupo, y ambas partes empujan enérgicamente por supresiones de ciertas medidas y enmiendas al proyecto, que hacen peligrar el éxito de su sanción como ley.
Los restriccionistas lograron incluir en el proyecto varias medidas que refuerzan el control de la frontera sur; ejecución de deportaciones de indocumentados y la implementación de un sistema nacional para que los empleadores verifiquen el estado legal de sus empleados al contratarlos y durante la relación laboral. Los empleadores además estarán sujetos a graves penalidades si contratan trabajadores indocumentados. En las medidas favorables para los inmigrantes, el mencionado sector también logró introducir restricciones para inmigrantes que tengan deportaciones o delitos criminales, la obligación de salir del país para obtener la Green Card, y limitaciones en el derecho a rever judicialmente las decisiones de inmigración, entre otras tantas reglamentaciones de cuestionada justicia y practicidad. Los tres capítulos que se refieren al privilegio de inmigrar (en contraposición a los tres primeros que regulan como evitarla efectivamente) crean una visa temporaria para trabajadores (Visa Y), un sistema de méritos que reemplaza al sistema actual inmigratorio; y un camino para legalizar a los indocumentados que se encuentren en Estados Unidos a enero 1, 2007 (Visa Z). El Programa de trabajadores temporarios “Y” prevé el ingreso de hasta 200,000 trabajadores extranjeros que serían admitidos por períodos de dos años, renovables hasta 6 años, siempre que entre cada período pasen un año fuera de los Estados Unidos. Si en algún momento este trabajador se queda ilegal, se le prohibirá inmigrar a los Estados Unidos de por vida. Esposos/as e hijos menores podrán acceder a un permiso temporal (Visa Y-3) para acompañar al trabajador, siempre que se cumplan con ciertas medidas, como tener seguro médico, y hayan visas disponibles (el límite para Y-3 es 40,000 al año). Este programa no entraría en funcionamiento hasta que se hayan alcanzado ciertas metas de control de fronteras (estimado en dos años). Uno de los principales problemas que presenta esta sección es que no prevé un camino para que trabajadores con Visa Y puedan evitar salir del país cada dos años, se encuentra limitado a 6 y no tienen acceso a obtener la Green Card. El proceso de obtener la Green Card a través de familia y trabajo como lo conocemos ahora, es totalmente reemplazado. Esposos e hijos menores solteros de ciudadanos americanos pueden inmigrar sin estar sujetos a cuotas anuales, al igual que ahora. Habrá un cupo anual de 127 mil visas para esposos e hijos menores solteros de residentes permanentes, y 40 mil para padres de ciudadanos. En el sistema actual, los ciudadanos pueden pedir a sus hijos mayores de 21 años, solteros y casados, y pueden pedir a sus padres sin estar sujetos a límites anuales. Los residentes permanentes pueden peticionar a sus hijos mayores solteros. A su vez, se crea un sistema de mérito para acceder a la Green Card que da prioridad a aquellos que tienen trabajo calificado y estudios, y tendrá un límite de 380 mil visas anuales. También se les da puntos por trabajar en el agro, tener lazos familiares, casa y seguro médico. Este sistema reemplaza al de la certificación laboral (llamada “Perm”) por el cual un empleador puede pedir a su empleado a través de un proceso con el Departamento de Trabajo. La lotería de visas también será eliminada. Por otra parte, la no-amnistía Visa Z (que viene a ser justamente “amnistía”) prevista en el proyecto, le otorgaría estatus legal temporal a los indocumentados que prueben residencia en los Estados Unidos anterior a enero 1, 2007. Se abrirá un período de aplicación de doce meses, pagando penalidades de $5,000. Indocumentados elegibles, recibirán la Visa Z por 4 años y podrán obtener permiso de trabajo y para salir del país. Durante ese tiempo, deberán mantenerse empleados y pasar exámenes de inglés y conocimientos cívicos. La visa se renovará por 4 años más. El gobierno estima que en 8 años todos los que se encuentran con una aplicación pendiente a mayo del 2005, ya habrían obtenido la Green Card. Por lo tanto, pasados esos 8 años, se les daría a los inmigrantes Z, el derecho a aplicar por la Green Card. Para comenzar el proceso, quien es cabeza de familia deberá salir a su país de origen y pagar de $3,000 a $4,000 adicionales en sellados y penalidades. Tal como está delineado el proceso de amnistía, una familia de 4 gastaría $19,000 en sellados y penalidades desde la visa Z a la Green Card. Por otra parte, la residencia permanente se otorgaría luego de que se haya eliminado la espera de quienes hoy están en proceso inmigratorio, lo cual se estima de 9 a 13 años. Trabajadores que tengan a su familia viviendo afuera, deberán esperar todo ese tiempo, y además el que le corresponda para llegar a la fecha de prioridad, para reunirse con su esposa/o que se encuentra en el extranjero a enero del 2007. No menos preocupante es el requerimiento de viajar al país de origen para obtener la Green Card. Cuando esto significa que los Consulados serán sobrepasados por aplicaciones del estilo, el peor efecto es que las decisiones consulares (denegaciones, por ejemplo), no están sujetas a revisión administrativa o judicial. Un oficial consular caprichoso puede terminar con el proceso inmigratorio, cuando el inmigrante se encuentra convenientemente situado del otro lado de la frontera. Por último, el proyecto de ley incluye el “DREAM ACT” para indocumentados menores de 30 años que fueron traídos a los Estados Unidos siendo menores y que obtendrían la Green Card en 3 años. La presión de una larga espera llevó a los sectores liberales a aceptar el proyecto de Ley 1348 (“Secure Borders, Economic Opportunity, and Immigration Reform Act”) como un logro, cuando la concesión ha sido enorme. No sólo los puntos referidos a la visa Z generan preocupaciones. Personalmente me pregunto por qué, con la bandera de solucionar el sistema de inmigración integralmente, han arrojado por la ventana el sistema que este país desarrolló por más de un siglo. La evolución de las leyes de inmigración a través del aporte de juristas, expertos y decisiones de la justicia, mejoraron el sistema actual de inmigración, modificando lo que era injusto e impracticable. Suplementar el sistema con nuevas leyes que atendieran a las necesidades actuales hubiera significado un paso adelante; en cambio, decidieron experimentar socialmente con un sistema nuevo que no sabemos si funcionará, o requerirá una reforma integral en el futuro. ® |
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