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Son posibles los cambios… siempre se puede mejorar |
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Escrito por Susana Fernández
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miércoles, 09 de mayo de 2007 |
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Hace tiempo atrás, visitar al psicólogo no estaba muy bien visto. El prejuicio era muy grande. Se creía que sólo los “locos” buscaban tratamiento o ayuda psicológica. Pasaron los años y, gracias al conocimiento, esos conceptos dejaron paso a la tendencia a procurar resolver lo que nos hace daño. Así se entendió que una medicación no es suficiente para quitar un dolor espiritual. Esas pastillas, a las que mucha gente se hace adicta, suavizarán por un tiempo el sufrimiento psíquico, pero para superar un problema habrá que hacer algo más. Primeramente, un diagnóstico serio y luego, un tratamiento adecuado, procurando cambios de actitudes, conductas y pensamientos. Obviamente este proceso no es mágico. Una psicoterapia es una tarea combinada entre paciente y profesional donde cada uno pondrá lo mejor de su interés y esfuerzo por mejorar lo que no está funcionando correctamente. ¿Es posible el cambio? ¡Sí, claro que es posible! No podemos quedarnos estancados si sabemos que un cambio nos permitiría ser más coherentes, más eficaces y más felices. Por evolución personal podemos plantearnos la necesidad de cambios en la manera de pensar o actuar. Son muchas las razones que nos han llevado a ser como somos. Podemos quedarnos en fórmulas poco eficaces o aplicar nuevas e intentar crecer, madurar y mejorar. Nunca es tarde. Cambiar es propio de personas inteligentes Vale la pena tener en cuenta los siguientes puntos: Nuestra vida y nuestra personalidad las vamos construyendo cada día, y un asunto tan esencial no podemos dejarlo en manos del azar ni de la voluntad de otras personas. Reflexionemos sobre lo que no "nos llena" de cómo somos. Escribamos una lista de cosas a mejorar, comenzando por las importantes. Permanezcamos atentos a lo que nos pasa y, si no estamos convencidos de qué es lo mejor, procuremos rectificar. Analicemos las situaciones nuevas y estudiemos las ventajas e inconvenientes de las decisiones que podemos adoptar. Una vez meditada suficientemente la decisión sobre si decidimos cambiar, hagámoslo. Escuchemos a quienes se oponen, pero decidamos en libertad. El miedo al cambio siempre acecha: prestemos atención a los pensamientos constructivos y positivos, no a los negativos. Si estamos convencidos de la necesidad del cambio y no nos vemos capaces de hacerlo solos, solicitemos ayuda profesional. ®
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