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Todo el mundo bajo un mismo techo Con más de 25 mil piezas –varias de ellas verdaderamente sorprendentes- ubicadas con cierto amontonamiento en un predio de 1530 m2, el Museo Polifacético Rocsen es una de las maravillas ocultas de la cultura argentina.
A unos 10 km de la ciudad de Mina Clavero, Córdoba, se encuentra un pequeño pueblo llamado Nono. Desde la ruta que llega a él, sale de manera perpendicular una calle de tierra bordeada por fincas siempre adormecidas, terrenos arbolados y algún que otro albergue para turistas y visitantes locales de fin de semana. Uno tiene que andar 5 km entre ese paisaje rural para toparse, al final de una curva, con un edificio espectacular, custodiado por casi medio centenar de enormes esculturas de grandes personajes de la humanidad. Las estatuas, de personajes tan diversos como Jesús, Platón, Confucio, Buda o Leonardo da Vinci, entre muchos otros, fueron realizadas por el propio dueño del Museo, Juan Santiago Bouchon, quien los seleccionó por el legado de sus obras, pensamiento y trabajos por la humanidad. Así es que el Museo Rocsen, inaugurado en 1969, sorprende de entrada. Una vez adentro, uno se siente un tanto apabullado por la cantidad de objetos, ubicados en distintas salas temáticas, que llaman la atención del visitante. Es fácil que la vista lo llame a uno hacia cierto rincón, y así, inadvertidamente, pasar por alto otra sección de increíble valor. Particularmente espectacular es la sala de objetos musicales, compuesta por decenas de instrumentos de todo tipo, algunos realmente exóticos, impensados. En la sala de Física, Química y lo Inorgánico, se destaca la colección de restos fósiles y piedras; más allá el visitante se topará con decenas de animales embalsamados, muchos de ellos de la zona, encontrados muertos luego de tormentas o por otras causas naturales, entre los que figuran varias especies desaparecidas o en vías de extinción. Una de las secciones más interesantes, aunque no apta para todo público, es la de antropología, en la que se hallan cadáveres momificados, cráneos con distintas perforaciones que hablan de una muerte trágica, con deformaciones genéticas o artificiales, una cabeza reducida por los jíbaros y hasta una momia de unos 1200 años perteneciente a un antiguo habitante de la zona de Nazca, en Perú. Más hacia el fondo se encuentran las salas de temática social, en las que se recrean las habitaciones típicas de sectores de la población que formaron la Argentina de otras épocas, como la del gaucho, el oligarca, etc. También es imperdible la sala en donde se exhiben varias imprentas antiguas –valiosísimas joyas históricas- lo mismo que máquinas de escribir y todo lo relacionado a la impresión o divulgación de los primeros documentos, revistas, libros y periódicos en ver la luz de estas pampas. La colección de objetos del Museo Rocsen es tan vasta y variada que no nos alcanzaría toda la revista para mencionarlos; a manera de resumen, debemos mencionar también que hacia un lado se topa uno con una sección de carros, automóviles y motocicletas antiguas, y hacia el otro se encuentra con armas hoy obsoletas para la lucha pero de una estética admirable. Hacia la izquierda uno levanta la vista y se maravilla con una colorida exhibición de mariposas exóticas, mientras que hacia la derecha se extiende un amplio salón con objetos que remontan al nacimiento del cine, la radio y la televisión. El Museo está cuidado y atendido por la propia familia Bouchon, cuyo lema es “Todo el hombre para todos los hombres”. Un lugar único, sorprendente, en el corazón de una Argentina plagada de rincones históricos que merecen ser apreciados.†
Dirección: Area Rural - (5887) - Nono - Córdoba Teléfono: (03544) 498-218 98-065 E-mail:
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HORARIOS Todos los días desde las 9 hs. hasta la puesta del sol. |