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Escrito por Lorna Silva
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viernes, 30 de noviembre de 2007 |
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La noche del 21 de noviembre en la ciudad de Carson se hizo realidad el sueño de muchos hispanos del Sur de California: llegó Soda Stereo a tocar en vivo después de más de 10 años de ausencia. La noche del 21 de noviembre, la lengua dominante en el Home Depot Center era el castellano, desde la cadencia del acento argentino hasta el siempre dominante acento mexicano, pasando por los diferentes acentos del resto del continente; todos congregados con un mismo objetivo: ver y escuchar a uno de los más populares grupos que ha dado el rock argentino. El recital no sólo sobrepasó las fronteras, sino también la barrera generacional, ya que había personas de todas las edades, desde muchos pasaditos de los 40 -aquellos que habían podido ver a Soda en vivo antes de la disolución- hasta pibes apenas adolescentes que hasta ahora nunca supieron lo que era Soda como un grupo musical viviente y no como un recuerdo. Se veían incluso familias completas, mayormente argentinas, de las cuales tanto padres como hijos mostraban el mismo entusiasmo por la música. El escenario, las luces y las pantallas no tenían nada que envidiarle a otros grupos igualmente reconocidos a nivel internacional. Las dificultades técnicas fueron mínimas y no desmerecieron de ninguna manera la calidad del recital. Al comienzo de la noche, el panorama no se veía muy prometedor, ya que más de la mitad del estadio estaba vacío. Sin embargo, no sería un evento latino si no empezara con al menos media hora de retraso y como por obra de magia el estadio se viera repleto en un instante. La noche dio comienzo con “Juegos de Seducción” y con sólo escuchar los primeros acordes quedó muy claro que la magia sigue allí y que juntos, Cerati, Bosio y Alberti tocan mejor que nunca. Continuaron con algunas canciones bien conocidas por los hinchas recalcitrantes, pero que en su época no sonaron mucho en las frecuencias radiales del resto de las Américas. La reacción del público fue prácticamente ensordecedora cuando tocaron los temas más conocidos como “La Ciudad de la Furia”, “Persiana Americana” y la versión en reggaetón de “Cuando Pase el Temblor”. Esas canciones no necesitaron introducción y Gustavo bien nos podía dejar cantándolas por nuestra cuenta. Fuera de presentar a los músicos invitados y unas cuantas frases de cortesía a los angelinos, Cerati no perdió mucho tiempo hablando y se dedicó a lo suyo, cantar y tocar la guitarra. Todos queríamos escuchar los temas de hierro, pero a final de cuentas lo que nos importaba a los allí presentes era que no dejaran de tocar y que la noche no tuviera fin. Cuando nos trataron de hacer creer que el recital había terminado, el clamor del público los hizo regresar en dos ocasiones a seguir tocando los temas que los fans seguían esperando. Durante casi tres horas revivimos recuerdos y volvimos a sentir la magia de Soda Stereo. Los colores de la albiceleste dominaban la cancha, aunque bajo las luces del escenario cantando los temas, pidiendo más a tono de “ole, ole, ole, Soda, Soda” todos sonábamos igual sin distinción de acentos ni fronteras. ©
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