CONOCER e INFORMARSE: para alejarnos de PADECIMIENTOS El trastorno depresivo es una enfermedad que afecta el organismo (cerebro), el ánimo y la manera de pensar. Afecta la forma en que una persona come y duerme. Afecta cómo uno se valora a sí mismo (autoestima) y la forma en que uno piensa. Un trastorno depresivo no es lo mismo que un estado pasajero de tristeza.
Lamentablemente, la mayoría de las personas deprimidas no buscan tratamiento, a pesar de que ciertos medicamentos y psicoterapias son eficaces para aliviar el sufrimiento de la depresión. Muchos no saben que es una enfermedad tratable. Sin tratamiento, los síntomas pueden cronificarse y, al igual que otras enfermedades, complicarse. Es muy importante saber que niños y adolescentes también la padecen. Un enfermedad muy común La sensación de sentirse triste, decaído emocionalmente, perder interés en las cosas, falta de energía vital, sensación de indefensión... Es una enfermedad; no es sólo una sensación de tristeza o desánimo. Una persona deprimida prefiere estar encerrada, en cama, sin deseos, sin tomar su baño diario, etc. La depresión progresa y afecta pensamientos, sentimientos, salud física y su forma de comportarse. Aproximadamente una de cada veinte personas la padece, el doble de mujeres que de hombres. Causas Herencia genética (se transmite en su familia). Otras enfermedades (se puede asociar a enfermedades oncológicas). Ciertos medicamentos. El uso de drogas o alcohol. Otros problemas mentales (psiquiátricos). A veces una situación emocionalmente mala -pérdida de un familiar, una separación, o un problema de trabajo-, pueden desencadenar la depresión o provocar que el paciente no se pueda recuperar completamente. Pero en otras ocasiones se presenta incluso cuando todo en sus vidas marcha bien. Síntomas más característicos: Perder el interés por las cosas que antes disfrutaba. Sentirse triste, decaído emocionalmente o cabizbajo. Sentir que no se tiene energía, cansado, o al contrario, sentirse inquieto y sin poder relajarse. Sentir que no vale nada o sentirse culpable. Tener pensamientos sobre la muerte o el suicidio. Tener problemas para concentrarse, pensar, recordar, o tomar decisiones. No poder dormir, o dormir demasiado. Sentirse pesimista, ansioso, preocupado. Desear hacer cosas, pero carecer de la energía suficiente para “arrancar”. Dificultades para encarar el día que comienza. Se puede asociar con otros síntomas: Dolores de cabeza. Dolores generales por todas partes del cuerpo. Problemas digestivos o gástricos. Problemas sexuales. Tratamiento Medicamentos, psicoterapia o combinación de medicamentos y psicoterapia Cómo se presenta La depresión puede aparecer como una reacción ante sucesos traumáticos (duelos, pérdidas). Es decir, hay una razón real para estar triste. Esta es una Depresión Reactiva. Pero puede ocurrir que se presente sin una causa que la justifique: ésta es una Depresión Endógena. Fármacos antidepresivos Cuando se toman medicamentos contra esta enfermedad, hay que saber que los efectos no son inmediatos. El especialista encontrará el fármaco adecuado para cada caso. No debe interrumpirse bruscamente aunque se note una evidente mejoría; debe durar, al menos, unos meses. Casi todos tienen efectos secundarios. Qué hacer ante la depresión Aceptarla. Es algo muy común. No somos culpables de estar deprimidos, es un trastorno de salud como cualquier otro. Pedir ayuda a un profesional: éste determinará si conviene la psicoterapia, los fármacos, o un tratamiento combinado. Ejercicio Físico. La tendencia natural, cuando se está deprimido, es permanecer inmóvil, en cama y sin salir de casa. La actividad física produce cambios químicos a nivel cerebral que generan bienestar psicológico. Evitar productos tóxicos, como el tabaco y el alcohol. Controlar los pensamientos negativos contaminantes: éstos se cuelan como polizones y se quedan a vivir en nuestro interior. Son ideas, pensamientos, prejuicios que inducen y provocan emociones destructivas. Para controlar esto, la psicoterapia suele ser muy efectiva. Exponerse a la luz solar. Practicar técnicas de relajación. Resumiendo: Un trastorno depresivo no es lo mismo que un estado pasajero de tristeza. No indica debilidad personal. No es una condición de la que uno puede liberarse a voluntad. Las personas deprimidas no pueden decir simplemente: “ya basta, me voy a poner bien”. Tomar conciencia de este problema de salud es un buen comienzo para iniciar un tratamiento. El apoyo de la familia suele ser de gran ayuda: muchas veces es un familiar quien induce al paciente o lo acompaña a la consulta ya que él no tiene la fuerza suficiente como para pedir ayuda. Las estadísticas nos anuncian que la depresión será muy pronto una “epidemia”, relacionada con el estrés y condiciones de vida poco sanas. Como contrapartida, al haber más información, lo que antes se pretendía solucionar con una palmada en la espalda para dar ánimo al paciente, hoy se trata con gran éxito en el ámbito de la Salud Mental. † |