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Grandes Orquestas de ayer, de hoy y de siempre: Alfredo Gobbi (H.) |
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Escrito por Miguel Eduardo Garriga
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miércoles, 21 de marzo de 2007 |
Alfredo Gobbi (H.), “el violín romántico del tango”, en sus treinta años al servicio de nuestra música popular, fue autor de inolvidables tangos instrumentales.
Había nacido en Francia el 14 de mayo de 1912, donde sus padres actuaban en el varieté y donde fueron pioneros del tango cantado. Angel Villoldo, que por allí andaba, fue su padrino. Comenzó sus estudios de piano a los seis años; a los trece años forma un trío con bandoneón y guitarra, y a los catorce escribe su primer tango: “Perro fiel”. Deambuló por muchos conjuntos: fue segundo violín de la orquesta de Antonio Rodio, para luego pasar a la de Anselmo Arieta. Más adelante trabajó con Roberto Firpo, con Juan Maglio y en 1930 en el famoso sexteto Vardaro-Pugliese. Es de entonces su tango “Cavilando”, que sucedió a “Muguette”, “Desvelos” y “De punta y hacha”. Al año siguiente forma su primera agrupación en la que estaban Orlando Goñi, Aníbal Troilo y Alfredo Attadia. En 1935, se transforma en el primer violín de la orquesta de Pedro Laurenz. Siguió con la orquesta de Joaquín Do Reyes y con la de Armando Baliotti El 21 de octubre de 1942 se presentó con nueva orquesta propia en el boliche Sans Souci; la integraban en violines, el mismo Gobbi, Bernardo Germino y Antonio Blanco; en bandoneón Dolindo Casaux, Edelmiro D’Amario, Mario Demarco y Ernesto Rodríguez; en piano Juan Olivero Pro; en contrabajo Juan José Fantín y los cantores Pablo Lozano y Walter Cabral. Con esta formación actuó en Radio El Mundo y el sello Víctor le grabó 76 composiciones. Supo emplear y mejorar casi todos los efectos típicos tangueros que De Caro usaba en el violín. En Historias de la Orquesta Típica, a Luis Sierra no le fue fácil, al decir de José Gobello, caracterizar a la orquesta de Gobbi (H.), expresando: “La creciente contribución de Gobbi” a la estilística del tango encierra ese algo tan suyo y tan difícil de definir, ese algo de De Caro, ese algo de Di Sarli, es decir, algo que no puede traducirse más que en la sonora belleza de su orquesta. A su vez, José Gobello dejó establecido lo siguiente: “Gobbi no sólo concebía, como Fresedo y como Troilo, hasta en sus matices más sutiles el tango que quería ofrecer, dejándole al arreglador la mera faena de traducir esos matices en signos convencionales. Gobbi era su propio arreglador, de modo que reunía así tres de los cuatro elementos que integran una versión tanguera: arreglo, dirección e interpretación instrumental”. Mostrando la gran admiración que sintieron por Gobbi, Aníbal Troilo le dedicó el tango “Milonguero triste”; Eduardo Rovira “El engobiado” y Astor Piazzolla intepretó a su modo un retrato de Alfredo Gobbi. Entre los tangos de Alfredo Gobbi que cabe mencionar tenemos: “Orlando Goñi”, “El andariego”, “Redención”, “Camandulaje”, “El último bohemio” (dedicado a Troilo), “Antojos”, “Tu angustia”, y “Mi dolor”. Murió demasiado joven, un 21 de mayo de 1965, cuando el tango romántico comenzaba a desaparecer. † |