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Por séptimo año consecutivo se realizó el Cosquín Rock en la comuna San Roque (cerca de Cosquín, provincia de Córdoba), festival que convoca a bandas y músicos nacionales e internacionales, como Café Tacuba, Molotov o El Tri (México), y Deacon Jones (Estados Unidos), entre otros. Este festival le da un gran impulso tanto al turismo como a la economía de la ciudad, cuya capacidad hotelera, de campamentos, y el alquiler de casas se vio desbordada. Córdoba es una provincia de gente cálida, de mucho empuje, con una juventud que año a año espera este acontecimiento que se realiza en un lugar seguro, al aire libre, un lugar en las sierras, donde 35.000 personas o más están de espaldas a la montaña y de frente al famoso Lago San Roque. Entre los miles de jóvenes argentinos, uruguayos, chilenos, y europeos, me encontré con chicas de Rusia, con un inglés, con un mexicano tan contento de haber probado el Fernet con coca... Allí nacen amistades, porque son tres días que empiezan bien temprano y terminan bien tarde; luego sigue la farra de regreso a los campamentos o pubs, música en vivo toda la noche y a la mañana la cosa sigue. El primer día largó con 20.000 personas; comenzaron temprano con bandas de reggae como Karma Sudaca (de Tucumán), Hereford (Uruguay), y Andrew Tosh, hijo del jamaiquino Peter Tosh, quien se lució impecable con su banda e hizo correr sangre rasta con ribetes ska y toque funkies. Otro grupo que hizo bailar a todos fue Los Cafres; los platos fuertes del viernes fueron Rata Blanca y cerrando la noche a las 2 de la mañana la super banda Las Pelotas, quienes te hacen llorar, bailar y gozar de buena música. Entretanto, en otro escenario tocaban Almafuerte y Horcas (Argentina) y la banda hardcore de Brasil Ratos de Porao. También debutó, como banda elegida de todo el país, Los Vacas (Córdoba), quienes ostentan influencias de Pink Floyd y Led Zeppelin. En el segundo día, otras 20.000 personas se volvieron a reunir para gozar de Fidel Nadal, bandas de punk como 2 minutos o Ataque 77, y Babasónicos. Todos los días en los tres escenarios se desplegaban entre 25 y 28 bandas. El domingo, el día más caliente que amaneció con un sol brillante, se presentó Vitico (quien tocó con Pappo en Riff), Lovorne, la banda liderada por el hijo de Pappo y Los Ratones Paranoicos. Mientras tanto, el blusero Miguel Botafogo recibió un premio muy especial, que sólo lo reciben músicos que están comprometidos con la paz y el medio ambiente. El músico colombiano Miguel Ríos tuvo la idea de transformar una otrora ametralladora usada en la guerra civil de ese país en una hermosa guitarra. Sólo hay cinco ejemplares en todo el mundo (la tienen entre otros Sting y Manu Chao) y una de ellas fue para Botafogo. Lo más esperado de estos tres días fue el regreso de la banda porteña Callejeros, el grupo involucrado en la causa judicial por el incendio en el boliche República Cromañón. Callejeros se presentó después de dos años de ausencia ante una multitud de 32.000 personas; tocaron durante una hora y media y allí no hubo bengalas pero sí mucha alegría y gente bien prendida. Todo terminó en paz y con la alegría de haber pasado tres días inolvidables a puro rock. †
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