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Estados Unidos enfrenta una crisis de salud, con buena parte de su población padeciendo las consecuencias de la obesidad. En muchos casos, el exceso de peso comienza a gestarse en la niñez. ¿Debería prohibirse, como proponen algunos, la comida chatarra en las escuelas de California, o, como sostienen otros, se le debería dar al individuo la posibilidad de elegir en todos los casos? Silvia Méndez Comerciante Opino que se debería desterrar la comida chatarra de los comedores escolares. Las razones son poderosas e indiscutibles: el ser humano, en esa etapa de la vida, está en plena “fabricación” de casi todos los elementos que a nivel fisiológico determinarán su nivel de inteligencia, su propensión a enfermedades futuras y también si van a padecer o no de obesidad. La alimentación sana es fundamental para todos esos procesos, tanto en los niños como en los adultos. Esta verdad, no por ser muy conocida, es siempre respetada. Por último, pienso que sería de gran ayuda incorporar comidas atrayentes y sanas programadas por personal idóneo (nutricionistas) y que las escuelas no provean en los “quioscos” la infinita lista de veneno envasado para los niños. Liliana Mateo Maestra ¡¿Darle a elegir a un chico de 7 años si prefiere los alimentos sanos o la comida chatarra?! Los niños no están en condiciones de determinar si lo que comen les hace bien o mal, e incluso, esto a veces se les escapa a los propios padres. Yo entiendo que en la calle se les de la elección de envenenarse comiendo hamburguesas, hot dogs, papas fritas, o tomando esas gaseosas gigantes, aunque creo que, estando probado que conducen a miles de problemas de salud como la obesidad, la diabetes, el bloqueo de arterias, etc., esas cosas deberían venderse con un “warning” como el que tienen los cigarrillos. Sin embargo, me parece que en las escuelas, que están para enseñar -no sólo matemáticas y geografía- debería darse el ejemplo ofreciéndole a los chicos comidas sanas y nutritivas. El problema es que la sociedad de consumo te vende que lo que es sano es feo, no tiene gusto, es aburrido, y que lo más rico, lo que se disfruta, son las porquerías superprocesadas y cargadas de productos químicos, y que encima son baratas. Me parece una buena medida que de una vez por todas se tome en serio la salud pública y que el primer paso sea eliminar la comida chatarra de las escuelas, no sólo en los comedores sino también las de las máquinas expendedoras. †
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