Años de cambios profundos se vivieron en el país luego de la Guerra de Malvinas y nuestro rock no podía estar ausente de esos cambios. En esta etapa surgen varias bandas que afianzaron el mercado rockero argentino. Con diferentes sonidos y mensajes aparecen grupos como Soda Stereo, Virus, Sumo y Los Redonditos de Ricota, que marcaron un crecimiento en el género. En este número nos dedicaremos a la expresión más pop de estos nuevos grupos que fue Soda Stereo.
Soda Stereo nació como heredero criollo de un nuevo sonido que tenía como mayor exponente internacional a The Police, tanto que en un principio, la admiración de Soda hacia el grupo liderado por Sting se notó en la influencia que los británicos ejercieron sobre los criollos. Los comienzos de Soda Stereo se remontan a 1980, cuando Gustavo Cerati se presentaba en un bar de Parque Centenario. En esa época estudiaba publicidad en la Universidad del Salvador, junto a Zeta Bosio, quien lo invitó a zapar con su propio grupo. Para armar lo que ellos anhelaban, les faltaba un baterista, y la casualidad quiso que conocieran a Charly Alberti. Con él pudieron formar el trío que esperaban. Comenzaron a tocar y a grabar y consiguieron cierta resonancia con un demo que se difundió por Radio del Plata y en varias discotecas. Eran las primeras versiones de “Jet Set” y “Vitaminas”. Luego comenzaron a tocar en Bar Zero, lugar excluyente del under porteño. En uno de esos shows, un productor discográfico los escuchó y los llevó a grabar profesionalmente para CBS. Una de las cosas que desde un principio más llamaron la atención de esta banda, fue el trabajo sobre su imagen. Su primer disco se llamó Soda Stereo; el grupo realizó la presentación oficial de este material en el teatro Astros. El éxito comenzó a acompañarlos y enseguida tuvieron la posibilidad de presentarse ante el gran público en el Festival Rock & Pop, donde también estuvieron INXS, Nina Hagen, Charly Garcia, Virus y Sumo, entre otros. Ya para ese entonces se incorporan como invitados estables Fabián Von Quintiero y Gonzalo Palacios en teclados y saxo, respectivamente. Con “Nada personal”, su segundo trabajo, logran mayor profundidad en las letras y madurez en las melodías, hechos que se irían acentuando con el paso del tiempo. Las encuestas lo dieron como el mejor disco del año y la presentación en Obras de este material fue unánimemente calificada como "sorprendente". En su primera gira por Latinoamérica cosechan un éxito inesperado, por lo que enseguida repiten la experiencia, en una segunda gira por el continente, cuya repercusión es aún mayor: 22 presentaciones en 7 países y 17 ciudades diferentes, ante aproximadamente un total de 200.000 espectadores, abriendo así nuevos mercados hasta entonces inexplorados para los artistas nacionales. “Signos” resultó ser un paso clave en la banda, dado el creciente éxito obtenido hasta ahí y sin repetir fórmulas exitosas, este trabajo es más directo que los anteriores. Al trío se le suma Richard Coleman en guitarra. Este fue el primer disco del rock nacional en editarse en Compact-Disc. Luego llegó “Ruido Blanco”, que fue hecho con material registrado a lo largo de toda la gira latinoamericana. Más tarde, llega su primer disco grabado íntegramente fuera del país, llamado “Doble Vida”, en el que sobresalen dos temas: “Lo que sangra-La Cúpula” y “En la ciudad de la furia”. Una enorme gira por el interior y Latinoamérica cierra con un megarecital en Vélez ante 40.000 personas. En esta gira presentan su trabajo “Canción Animal”. Sus mayores éxitos de público se registraron a comienzos de la década del 90 en un recital gratuito en la Avenida 9 de julio, en donde congregaron a 250.000 personas. Por esa época habían batido el record de 14 funciones agotadas en el teatro Gran Rex. Tras ese furor, sobrevino un período de dispersión: “Es muy difícil encontrar objetivos claros después de semejante recepción. Estar parado ante tanta gente que corea tu nombre es una experiencia muy fuerte. Ahora hay que empezar de nuevo desde abajo”, contaba Cerati. Luego llegaron Red Mix y Dynamo casi seguidos, trabajos que no tuvieron la repercusión esperada. La mitad de la década pasada los encuentra en su peor momento, con ánimos de separación y con cada uno de los integrantes de la banda centrado en sus proyectos personales. Pese a esto, se pusieron en onda y editaron “Sueño Stereo”. Los recitales, que acompañaron este trabajo, demostraron que mantenían la vigencia de años anteriores, razón por la cual fueron invitados a participar del 113º aniversario de la Ciudad de La Plata, ocasión para la cual reunieron 200.000 personas en la Plaza Moreno, con Julio y Marcelo Moura (ex Virus) como invitados. Pese al éxito de público y crítica, el final estaba cerca. Un largo silencio antecedió a la despedida final. Soda Stereo anunció su disolución para mediados de 1997. La banda encaró la última gira, que pasó por México, Venezuela y Chile, antes de cerrar con dos shows en el estadio de River. Durante el tour se grabaron versiones en vivo, que serían editadas en dos CD’s separados, bajo el nombre de “El último concierto A y B”. Continuamente se habla del regreso de la banda, aunque según “Zeta” Bossio, esa posibilidad se encuentra lejos. “Ya está completo, hicimos todo lo que teníamos que hacer. Siempre dijimos en Soda que si ya no nos divertíamos, se acababa”, y “al final nuestra relación incluso estaba ya bastante afectada por las fricciones”. † Discografía Soda Stereo, 1984 Nada personal, 1985 Signos, 1986 Ruido blanco, 1987 Doble vida, 1988 Canción animal, 1990 Languis, 1990 Red Mix, 1991 Dynamo, 1992 20 Grandes éxitos, 1994 Zona de promesas, 1994 Sueño Stereo, 1995 MTV Unplugged, 1996 Chau Soda, 1997 El último concierto A, 1997 El último concierto B, 1997 Obras cumbres, Vol 1, 2001 Obras cumbres, Vol 2, 2001 |