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¡Habemus Papam! Benedicto XVl Un Papa de Continuidad y Transición |
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Escrito por Gladis Clavel Jameson Moreno
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martes, 29 de noviembre de 2005 |
El primer cónclave del tercer milenio, bajo la invocación del Espíritu Santo (“Veni Sancti Spiritus”), congregó a 115 cardenales (58 europeos, 35 americanos, 11 africanos, 11 asiáticos y 2 de Oceanía) en la Capilla Sixtina del Vaticano, en donde se eligió al sucesor del fallecido Juan Pablo II. En menos de 48 horas, en la cuarta votación y con una mayoría de 77 votos, el cardenal alemán Joseph Ratzinger (78) fue elegido como el Papa número 265 en la historia de la Iglesia Católica Romana. Joseph Ratzinger ha sido desde 1981 el Decano de la Congregación Doctrinal del Vaticano y la mano derecha del Papa Juan Pablo II. Es muy conocido por su sabiduría y sus firmes convicciones de línea conservadora y tradicionalista, especialmente en la defensa y preservación de la doctrina de la Iglesia Católica frente al marxismo. Se espera que desarrolle un pontificado de transición, entre la continuidad de la doctrina del Papa Juan Pablo II y la paulatina edificación de puentes para la consideración de los temas que hasta ahora han recibido el tratamiento del silencio. Joseph Ratzinger es un teólogo graduado en la Universidad de Munich, habla varios idiomas, posee una inquebrantable fe religiosa y con una férrea posición en el credo de la Iglesia Católica reforzó su doctrina por dos décadas. “La sociedad actual se mueve hacia una dictadura del relativismo, en donde todo es volátil”, expresó recientemente Ratzinger. “El relativismo” -dijo- “no reconoce nada como establecido y se orienta a glorificar sólo el deseo personal. La iglesia debe cultivar una fe adulta, madura, la que no sea determinada por los esquemas básicos superficiales de la moda de la época, pero sí basada en la relación con Jesucristo, la que nos da el conocimiento para distinguir lo verdadero de lo falso”. La elección del Papa Benedicto XVI ha sido respaldada por el Opus Dei, una organización fundada en España en 1928 y que floreció durante el pontificado de Juan Pablo II; sus 85 mil miembros profesan su fidelidad a la doctrina de la iglesia católica y su lealtad al Papa. El anuncio de “habemus papam” regocijó a millones de católicos del mundo entero, aunque el nombre de Joseph Ratzinger no sorprendió a nadie, ya que desde el comienzo del cónclave su nombre circulaba en algunos titulares de la prensa, TV e Internet. Los medios norteamericanos han criticado al cónclave por su apresurada elección, considerando que “su orientación conservadora no responde a los lineamientos de las necesidades de brindar una apertura mayor para responder a la problemática actual”. Esta problemática, además de la crisis de fe, la erosión moral, la pobreza, la injusticia social y el materialismo corrosivo, es incluyente de toda una agenda encaminada a abordar el diálogo que conduzca al entendimiento de las normas, su aceptación, eliminación o reforma, como aquí se detalla: la descentralización de la autoridad eclesiástica del Vaticano, la adaptación de la doctrina cristiana a las culturas locales, la falta de sacerdotes, la inclusión de la mujer en las funciones de liderazgo en la iglesia, la homosexualidad, la pedofilia en los seminarios, el celibato sacerdotal como una opción, la relación con otras religiones, la expansión de la fe musulmana en el mundo, el divorcio, el aborto y la eutanasia. El padre jesuita Alberto Parra, de Colombia, dijo que “el resurgimiento del movimiento de liberación teológica debería ser reconocido por la Iglesia para la completa realización de su responsabilidad pastoral”. “La iglesia -expresó el cardenal de Washington DC, Theodore McCarrick- debe confrontar la crisis de fe, indiferencia o apatía que embarga al ser humano y que se perfila especialmente en los países católicos”. En Europa, el número de católicos ha disminuido en más de medio millón. Allí los cambios demográficos son notables debido al bajo índice de natalidad y al influjo masivo de inmigrantes de países musulmanes, situación que podría elevar el dominio de la fe musulmana en desmedro del catolicismo, el que predominó en Europa por tantos siglos. En los Estados Unidos hay 64 millones de católicos y se registra un crecimiento del 71% debido, especialmente, a que la población latina ha aumentado por los movimientos migratorios. Aquí, la feligresía latina, calculada en 26 millones, también ha disminuido, ya que las iglesias hispanas han reportado que por cada latino que profesa el catolicismo, cuatro de ellos se alejan para adherirse a las iglesias pentecostales o bautistas, mormonas y de los testigos de Jehová. En Africa, el catolicismo ha aumentado en un 30% en la última década (con 130 millones de feligreses), beneficiado por el alto índice de natalidad y las campañas de evangelización de los misioneros irlandeses. La iglesia no tiene que refugiarse tanto en sus parámetros teológicos, sino que debe aplicarlos para reconocer la verdadera problemática que aqueja al ser humano. Durante el papado de Juan Pablo II, la iglesia católica ha crecido en algunas áreas y cedido notablemente en otras hacia los protestantes evangélicos. Más de dos tercios de los católicos en el mundo viven en América Latina y Europa. Aunque la nacionalidad no haya sido un factor en la elección del Papa Benedicto XVI, los problemas reales y las necesidades sociales presentan antecedentes étnicos. El Papa Benedicto XVI ocupará el púlpito más visible y poderoso de la Tierra. Démosle nuestro apoyo, confianza y esperanza; recemos también por él, para que su pontificado sea más positivo, ya que su misión apostólica no será fácil, recordando siempre que la verdadera iglesia católica es la congregación comunitaria. Ø
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