|
El trabajo es salud, pero a veces te enferma… Hace unos días, se ha difundido en los medios de Argentina detalles de este síndrome a raíz del caso de una maestra que está psíquicamente perturbada, después de haber sido agredida por familiares de un alumno. De hecho, ser docente no es la única actividad de alto riesgo. El Síndrome de Burnout o del trabajador "quemado" o desgastado, es un estado físico, emocional o mental de extenuación, que si no es tratado, puede derivar en problemas de salud. Este síndrome está presente en cualquier actividad laboral, por lo tanto afecta al profesional, al administrativo, al gerente, al empresario, al obrero, etc., y surge cuando la intensidad de las demandas laborales excede a las posibilidades de respuesta a las mismas. Estas presiones se corresponden con las obligaciones, las responsabilidades, las sobrecargas horarias, las exigencias de rendimiento, trabajos nocturnos o turnos rotativos y muchas otras variables de cada trabajo en particular. El cuadro fue definido en 1986 como un “agotamiento emocional, despersonalización y bajos sentimientos de realización personal en el trabajo”. Claro está su parentesco con el estrés, más específicamente con el distrés. El distrés puede ser comprendido como un estado traumático para nuestro aparato psíquico, que entonces se ve desbordado y alterado en su funcionamiento por la llegada de un exceso de estimulación que no puede controlar adecuadamente. Entendemos entonces que el Síndrome de Burnout es la expresión de un intenso y persistente estado de distrés. Cómo se manifiesta En lo psicosomático: con fatiga crónica, frecuentes dolores de cabeza, trastornos del sueño, úlceras y otros desórdenes gastrointestinales, pérdida de peso, dolores musculares, etc. A nivel conductual: con ausentismo laboral, abuso de drogas sedantes y otros fármacos, café, tabaco, alcohol. Incapacidad de vivir en forma relajada, comportamientos de alto riesgo, aumento de conductas violentas. En el plano emocional: encontramos distanciamiento afectivo como forma de protección del yo, aburrimiento, impaciencia e irritabilidad, falta de concentración, sentimientos ansiosos y depresivos. En el ámbito laboral: se presenta deterioro del rendimiento, aumento de conflictos con los compañeros, etc. ¿Qué factores intervienen? Influye la historia personal, además de los factores hereditarios, y las vivencias, o sea, los aprendizajes producto de las experiencias de la persona. Pero ¿cómo se manejan las situaciones conflictivas? Los factores estresantes no afectan a todas las personas por igual... (no hay situaciones estresoras sino personas estresadas); depende de “qué tanto algo afecte a alguien”. O sea, la vulnerabilidad al estrés depende de las características personales, pero cuando los factores psicosociales son intensos, afectan casi de manera imparable. Son muy pocos los que pueden resistir una presión aguda y sostenida en el tiempo sin dar muestras de las consecuencias. ¿Cómo se trata? Cualquier tipo de técnica implementada para el tratamiento del estrés es una buena terapéutica para el tratamiento del Síndrome de Burnout, pero lo fundamental es la detección de los síntomas y la consulta precoz. Con frecuencia son los familiares del afectado quienes ven que algo no está bien. Diagnosticar y tratar adecuadamente implica muchas veces una combinación de psicofármacos con psicoterapia. Esto es fundamental, además de considerar hacer cambios en el ámbito laboral. Se pueden mejorar o aminorar los síntomas gracias a un buen tratamiento, pero no es suficiente. Hay que cambiar lo que genera el problema. En definitiva, la receta del día nos invita a procurar que en el trabajo se mejoren las condiciones y a aprender conductas que permitan afrontar las situaciones negativas sin que nos afecten. †
|