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Cuando se habla de conducta en materia boxística, siempre todo está relacionado con la conducta de los peleadores dentro y fuera del ring. Por tal motivo, mi artículo de hoy está dedicado a mostrar dos ejemplos de peleadores, en este caso, argentinos como yo. Como se dice normalmente: primero la mala y después la buena. La mala se refiere al ahora ex-campeón mundial de los superplumas del CMB, Jorge “La Hiena” Barrios, quien llegó con tres libras de más a la ceremonia del peso para su pelea contra el dominicano John Guzmán, superando las 130 libras reglamentarias. Pero aquí la culpa de esta falta de profesionalismo no debe caer solamente sobre el peleador sino también sobre aquellos que son parte de su equipo, ya que si son realmente profesionales, deben de estar controlando su peso especialmente durante las últimas semanas de entrenamiento. Para eso están y cobran parte de la bolsa del peleador. “La Hiena” perdió su título no en el ring, sino en la báscula. Lo que pasó es historia conocida: la pelea se realizó igual; si Barrios ganaba, el título quedaba vacante, pero si ganaba Guzmán, él sería el nuevo campeón. El dominicano es el nuevo monarca de los superplumas del Consejo. Más allá de perder su título, pienso que “La Hiena” Barrios la sacó barata, pues sólo tuvo que pagar $10 mil de sanción a su oponente. Me llamó la atención que la Comisión Atlética de Nevada no le cobrara una multa con varios ceros a la derecha como ocurrió con José Luis Castillo, a quien llegar a su pelea con peso de más le costó $ 250 mil. Este combate, sin embargo, no se realizó por la enorme diferencia de peso que había entre Castillo y Corrales. Bueno, amigos, ya les hablé de irresponsabilidad. Ahora hablemos de conducta, y aquí quiero darle un merecido elogio al también argentino Carlos Baldomir, quien es el actual campeón mundial de peso welter del CMB. Tiene 35 años y después de mucho deambular por todos los cuadriláteros del mundo, en enero de este año logró hacer posible su sueño dorado de ser campeón. Pero ¿cómo lo logró? Con mucho sacrificio, aguantando estar lejos de la familia, que lo postergaran por años y siempre con dificultades para conseguir peleas, con promotores que le daban la vuelta y no creían en él. Pero Baldomir siguió entrenando con responsabilidad, sin claudicar nunca, apoyado por ese gran maestro del boxeo, Don Amilcar Brusa y por su manager, el Dr. Javier Zapata, quien siempre confió en él y logró al final que Baldomir tuviera la oportunidad de llegar a ser campeón. El boxeador argentino está viviendo un sueño. Un sueño hecho realidad en base a sacrificios y seriedad profesional, como debe ser. Hace poco, Baldomir me dijo: “A los 35 años me cuesta mucho, pero estoy asegurando el futuro de mi familia”. Ø
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