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Escrito por Carlos Bracuto
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jueves, 21 de septiembre de 2006 |
pingüinos de penacho amarillo Mientras que por estos días algunos pingüinos comen opíparamente en los más caros restaurantes de Nueva York, en nuestro país hay otros que, literalmente, se mueren de hambre.
Ironías de lado, hace unos días el ex oficial de Conservación de las Islas Malvinas, el británico Mike Bingham, pasó por la ciudad de Buenos Aires y denunció que hoy la población de pingüinos de penacho amarillo en las Islas se redujo a sólo un 10% de los que se habían contado 20 años atrás. La causa, explicó, está relacionada con la pesca indiscriminada en la zona, cuyos permisos son otorgados –y muy bien cobrados, claro- por el gobierno colonial de las Malvinas. Los pingüinos, al no encontrar alimentos en su hábitat natural, perecen de hambre. En 1993, Bingham fue contratado para trabajar como oficial de Conservación de las Islas; dos años después realizó un relevamiento comparativo para determinar la salud de la población de estos y otros animales que habitan la zona. El censo realizado en 1984 había alcanzado la cifra de 2 millones y medio de animales; su conteo de 1995 reveló que la población apenas llegaba a los 300 mil. Datos similares encontró con las poblaciones de elefantes y lobos marinos. El hallazgo no le gustó nada a las autoridades malvinenses, quienes le prohibieron a Bingham divulgar estos datos, concientes de que una mala publicidad pondría en peligro el gran negocio que representa la venta de licencias pesqueras. El científico no se amedrentó por las amenazas y difundió sus estudios en dos conocidas publicaciones conservacionistas de fama internacional; como resultado, fue inmediatamente removido de su cargo y arrestado. Lo que prueba que, después de todo, tal vez las autoridades kelpers algo hayan aprendido de las nuestras. Bingham destacó que las colonias de estos animales en la Patagonia gozan de excelente salud, contrastando con las de sus pares en Malvinas. El conservacionista vive desde el año 2003 en la ciudad de Río Gallegos, en la provincia de Santa Cruz, muy cerca de la residencia de los Kirchner. Desde allí continúa trabajando por la causa de los pingüinos. De los que pasan hambre, si hace falta aclarar. Ø |