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La historia del Edén en córdoba |
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Escrito por Laura Gómez
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martes, 15 de agosto de 2006 |
En la ciudad cordobesa de La Falda, a 67 kilómetros de la capital provincial, se ubica el legendario Hotel Edén. Este ícono de la época de oro argentina cobijó a la aristocracia de nuestro país y el mundo y a personalidades reconocidas internacionalmente. El Edén, con aroma nazista, fue la aspiración de traer Europa al sur de América y simbolizó el esplendor de una época que culminó en el abandono y la oscuridad.
La historia del mítico hotel comienza en 1912, cuando la familia Eichhorn, de procedencia alemana, compra la propiedad y decide transformarlo en un lujoso hospedaje. El edificio contaba con 100 habitaciones y 40 baños, un comedor para 250 personas, salones decorados con arañas de Murano y escalinatas de mármol de Carrara. También contaba con una bodega, un campo de golf, una piscina, canchas de tenis y caballerizas. La residencia, de estilo arquitectónico ecléctico, con torres francesas y ornamentación alemana, estaba preparada para su autoabastecimiento. Esto se debe a que poseía una huerta, un criadero de animales, una fábrica de embutidos y hasta una planta generadora de energía. El periodo de auge del hotel transcurrió entre la segunda década del siglo XX y el final de la Segunda Guerra Mundial. Entre esos años, las habitaciones del Edén albergaron a personalidades ilustres como el científico Albert Einstein, el poeta Rubén Darío, el príncipe de Saboya, las bailarinas del Folies Bergere de París y los presidentes argentinos Agustín P. Justo, Julio Roca y Figueroa Alcorta, entre otros. La amistad que los Eichhorn mantenían con Adolf Hitler, propició que el lugar se colmara de altos oficiales del III Reich. Según el historiador local Carlos Panozzo, durante el último tiempo del conflicto bélico, La Falda se convirtió en el lugar de amparo para los fugitivos germanos. En la seccional policial de la zona, 1200 alemanes iniciaron, por ese entonces, el trámite para obtener documentación. La aproximación con el sistema nazi se remarcó con la instalación de una antena radial, en el techo del hotel, que captaba las señales provenientes de Berlín para transmitirlas por altoparlante. Durante el mandato de Juan Domingo Perón, en materia de política exter existía una cierta afinidad con el fascismo. Argentina se mantuvo en una posición neutral durante la Segunda Guerra Mundial, a pesar de que se declaró en contra del nazismo días antes de culminar el conflicto. Este acontecimiento provocó la confiscación del Hotel Edén, considerado como propiedad del enemigo. La caída del régimen totalitario significó también la decadencia del lujoso hospedaje. Posteriormente, la incertidumbre y el abandono habían rodeado al hotel. Mas tarde llegó también un nuevo propietario: se trataba de Juan Duarte, hermano de Eva Perón y, en ese entonces, secretario del Presidente. Después de los saqueos, del desmantelamiento y de pasar por varias manos, el Edén cayó en el abandono. Recientemente, el gobierno municipal se encargó de abrirlo al público, sin embargo sus paredes aún exhiben las grietas de la historia y encierran los misterios de una época esplendorosa y a la vez oscura. Secretos y mitos del Edén Después del polémico suicidio de Adolf Hitler en 1945, se extendieron varias versiones alrededor del mundo en torno al tema. Una de las teorías planteaba la hipótesis de que el führer, en realidad, habría fugado y que estaría con vida en algún lugar. En los meses posteriores a la muerte de Hitler, el FBI advirtió sobre la posible huida hacia Argentina, específicamente al hotel de sus amigos en Córdoba. Esta suposición cobraba sentido si tenía en cuenta la supuesta simpatía de Perón para con el régimen alemán y la gran cantidad de refugiados que vivían en el Hotel Edén. En La Falda, existían testimonios de ex empleados, como Catalina Damero, que aseguraban haber servido a Hitler en una de las habitaciones reservadas del Edén. Tras la caída del régimen, la familia Eichhorn, dueña del hotel, habría arrancado la estatua de un águila que presidía el edificio y la habrían enterrado para impedir que la tomaran como botín de guerra. Hasta la actualidad nadie ha encontrado dicha escultura, por lo que se sospecha que aún estaría enterrada en uno de los jardines. Existe otra versión sobre el hecho según la cual, un grupo de antinazis habría derrumbado el águila y habrían sellado con la “V” de la victoria las propiedades de los Eichhorn. Se cuenta que uno de los integrantes de ese grupo fue Ernesto Guevara Lynch, el padre del “Che”. Historias como éstas aun resuenan en los habitantes del lugar y seguramente quedarán registradas en el anecdotario argentino. Ø |
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