|
Un paseo por las vías del olvido |
|
|
|
Escrito por Walter Kaderabek
|
|
lunes, 28 de noviembre de 2005 |
|
Hablemos del olvido: la ex línea Roca, que opera desde la estación Constitución, no deja de sorprenderme. Allí se encuentra, casi a la perfección, la fatal muestra de decadencia que nos dejaron 50 años de desgobierno. Ya la salida, sea para Ezeiza, Avellaneda, o cualquier otro ramal, es un paseo de terror debido a la suciedad imperante. Los usuarios se han ido acostumbrando al estado deplorable del servicio ferroviario. Basta ver las caras de resignación de muchos cuando les toca viajar hacia Banfield, Lomas de Zamora (la tierra que supo -o no supo- gobernar Duhalde en sus años de intendente) y Monte Grande.
Autoridades nacionales, provinciales, empresas concesionarias y los órganos de control le han faltado y le siguen faltando el respeto a la ciudadanía. No hay en los vagones ni un cartel indicador del recorrido. No hay mapas y la vigilancia es insuficiente. Por la noche uno puede pasar de una estación a la otra sin advertir cuál es Lanús y cuál es Gerli: todo es oscuridad. Falta iluminación (casi una invitación implícita al delito) y más carteles indicadores. Ni que hablar de la casi nula presencia de techos y/o toldos que refugien a los benditos “consumidores” durante los días de lluvia. Pensaba en la denuncia que hacen a veces los canales de televisión; en verdad, una cámara no puede tomar la sensación de desprotección que, estoy seguro, sienten a diario todos los habituales pasajeros del sur del conurbano bonaerense. Es inútil, deberían viajar los ministros y secretarios de Estado, pero sin sus empleados de seguridad personal. Al mismo tiempo existe una gran cantidad de chicos que se van formando como ciudadanos sin conocer el estado general de deterioro que sufren millones de pasajeros argentinos. Me refiero a los niños y jóvenes que jamás viajaron por la ex línea Roca, pues crecieron en barrios privados, enjaulados en un microclima que les impide conocer el panorama real con el que tendrán que convivir cuando salgan del “encierro”. ¿Ellos creerán que Bariloche, Cataratas, Córdoba, Pinamar y Mendoza es conocer el país? Más les vale darse un paseo “concientizador” cuanto antes, para no verse sorprendidos por la cruda realidad de un país complejo, después de largos años de “permanecer y transcurrir”, como decía la canción de Eladia Blázquez. Ø |