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EL QUIRQUINCHO - Leyenda del noroeste Imprimir E-Mail
Escrito por Oscar I. Márquez   
martes, 20 de junio de 2006

quirquincho
Cuentan que el quirquincho, antes de ser el animal tal cual es, era un indio telero. Nadie sabe cuánto hace de esto, pero debe ser mucho. Era tejedor, sí, pero casi nunca tejía, porque, además, era tremendamente perezoso.
Preparaba el telar lentamente y con desgano; colocaba los hilos de lana y empezaba... Pero al ratito dejaba el trabajo; "Mañana sigo", decía. Pasaban los días y entonces se acordaba de seguir. Se sentaba frente al telar, pasaba un hilo entre los hilos de la urdimbre y se ponía a descansar. Al rato pasaba otro hilo y...se quedaba adormilado. Y así siempre; ¡vaya tejedor!
-Una pasada, diez descansadas.
-Una pasada, diez descansadas.
-Lástima, prolijo es... ¡pero tan haragán!- decía la gente del lugar. Llegó el invierno; los primeros vientos y heladas anunciaban que iba a ser muy frío. Todos se preparaban para protegerse y fue entonces cuando el protagonista de esta historia se dio cuenta de que no tenía nada de abrigo para ponerse.
-¡Chui chui! Y yo sin poncho...-dijo-. Y bueno...voy a tener que tejerme uno... ¡Qué le vamos a hacer!
Eso significaba que tendría que estar varios días frente al telar, teje que te teje, y ya de sólo pensarlo empezaba a sentirse cansado. Pero armó la urdimbre, preparó los lizos y el peine, eligió la lana y empezó la tarea. Al principio todo iba bien; una pasada, otra pasada, apretar los hilos; una pasada, otra pasada, otra y otra más. Cuando había hecho ya una franja se puso a contemplarlo.
¡Que lindo iba eso! La trama había quedado parejita, apretada. Era en realidad un tejido tan perfecto que él mismo se asombraba al verlo.
Entonces pensó en descansar un ratito. Y se quedó dormido. Al poco tiempo despertó; ¡que frío hacía!
-Y bueno... no habrá más remedio que seguir tejiendo…
Una pasada, otra pasada. Una pasada, una más y otra, y otra...
No había alcanzado a hacer otra franja cuando ¡seguro! ya estaba cansado. Pero el frío era cada vez más intenso, así que no había tiempo para descansar. -Tengo que terminarlo, ¡o sino me congelo! Teje que te teje, teje que te teje, te...je...que...te...te...
Con gran desaliento miró todo lo que le faltaba por hacer. -¡No termino más!, ¡y hace frío!
Así fue que decidió continuar, pero como quería terminar pronto empezó a hacer la trama del tejido muy floja. De esta manera le rendía más el trabajo.
Una pasada, una descansada; una pasada una descansada...
¡Y todavía le faltaban muchas franjas para terminar el poncho! Entonces tomó hilos más gruesos que los que estaba utilizando y menos retorcidos y siguió con su tarea.
Claro que de esa manera la trama resultaba cada vez más abierta.
-Si así sigo no me va a abrigar nada - se dijo.
Y haciendo un gran esfuerzo de voluntad continuó el tejido más y más apretado hasta terminar el poncho con franjas parejitas y con la misma prolijidad con que comenzó. ¡Y al fin terminó y se puso el poncho que tanto trabajo le había dado!
Todo el tiempo que se pasó haciendo el poncho estuvo el dios de esas regiones observándolo. Y desde arriba movía la cabeza: -Malo, malo, pensó -, no tiene condiciones para ser hombre. Con tan poca voluntad para el trabajo, el pobre se va a morir de hambre. Lo voy a transformar en animalito, así podrá arreglárselas mejor. Y dicho y hecho: lo convirtió en quirquincho.
Su poncho se hizo caparazón para protegerlo de las inclemencias del tiempo. Un caparazón que tiene en los extremos las placas apretaditas y en el centro grandes y separadas. Como la trama del tejido de su famoso poncho.

Vocabulario:
Telero: Tejedor.
Urdimbre: conjunto de hilos que se colocan en el telar, paralelos entre sí, para hacer una tela.
Lizo: hilo fuerte que forma la urdimbre.Peine: barra que tiene una serie de púas entre las que pasan los hilos de la urdimbre.
Chui, chui: expresión de frío. Ø

 
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