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THOMAS TRAIL, ARGENTINO Y ANGELINO |
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Escrito por Liliana Cáceres
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lunes, 22 de mayo de 2006 |
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Su ópera prima, Klepto, es una de las contadas películas dirigidas por un argentino a las que tenemos acceso aquí en los Estados Unidos. Klepto es la historia de Emily, una cleptómana que tiene su departamento lleno de cosas que no necesita, y de Nick, quien no está conforme con su trabajo -es especialista en prevención de pérdidas en una tienda- pero necesita dinero para comenzar su propia agencia de seguridad. Un día, Emily entra a una tienda siguiendo su instinto de robar. Nick la descubre en un video, pero en vez de arrestarla se siente intrigado y comienza a seguir sus pasos. Poco a poco ambos se van involucrando hasta que una situación particular los pone en manos de la justicia. El director Thomas Trail nació en Buenos Aires, aunque tiene un bagaje multicultural que se muestra en su vivacidad y en su agilidad mental; más allá de que habla castellano, se sintió más cómodo haciendo la entrevista en inglés. Trail pasó la mayor parte de su infancia en los Estados Unidos, pero vivió casi cinco años en Indonesia por razones de trabajo de su padre. Descubrió su interés por el cine cuando era adolescente. Después de graduarse en fotografía y producción cinematográfica en la USC Film School, se encontró completamente desempleado por dos años preguntándose seriamente si había tomado la decisión correcta al seguir su vocación. En 1993 comenzó a hacer fotografía para cubiertas de CDs contratado por empresas discográficas y allí se le presentó la posibilidad, ya en el 2000, de dirigir videos musicales… justo cuando la industria estaba sufriendo una de sus caídas más importantes, por lo cual nuevamente se encontró sin trabajo. “Quedarme sin trabajo me permitió pensar en realizar mi primer largometraje. Decidí que lo escribiría con un amigo y compañero de la escuela de cine, Ethan Prosa, en parte porque yo veía que el personaje de la historia, Emily, era mitad él y mitad yo, o sea que entre ambos podíamos darle una forma más concreta. Escribirla nos llevó un año y medio. Ya en el 2002, a raíz de un corto en digital que yo había hecho un par de años antes de hacer Klepto, me asocié al Directors Guild of America, y así obtuve el apoyo para filmar mi ópera prima. Finalmente la filmamos en 22 días y con muy bajo presupuesto. Utilizamos locaciones a las que teníamos acceso sin pagar, casas de amigos que nos decían “usá mi casa si querés…” y de alguna manera fuimos uniendo las partes hasta que la película estuvo completa en marzo del 2003. Fue una verdadera aventura y la verdad es que al principio no teníamos muchas expectativas, pero cuando la vimos terminada dijimos “no esta nada mal…”, porque en realidad nunca sabés qué va a salir cuando la estás haciendo hasta que está hecha. Después comenzamos a presentarla en festivales: participamos en Cine Vegas, en Londres, Fort Lauderdale, Austin, Laliff (aquí en Los Angeles), Silverlake y algunos otros más. Eso nos llevó a tratar con unos cuantos estudios para la distribución de la película, pero finalmente la dimos en distribución a Magnolia Pictures en el 2004 y recién en enero del 2006 nos dijeron que era el momento de lanzarla al mercado, cosa que se concretó en marzo del presente año”. ¿Cuál fue tu experiencia en cortometrajes? Hice sólo un par de cortos. De hecho antes de Klepto hice un corto de un minuto y medio que filmé en un día y edité el día siguiente. Curiosamente lo presenté y fue seleccionado para participar en el Rest Fest. Pero mi verdadero entrenamiento lo hice filmando videos musicales, porque la realidad es que la escuela de cine te prepara para ser un director, un cineasta, pero la verdadera experiencia la obtenés una vez que saliste de la escuela, tuviste que filmar y con lo que filmaste armar una película. ¿Cuáles son tus proyectos más inmediatos? Hay un par de proyectos dando vueltas. El guión de uno de ellos está siendo escrito por un guionista en Argentina con la intención de americanizarlo para tratar de hacer la película aquí, y el otro es un drama policial que tengo que filmar en Buenos Aires porque se trata de una historia actual que sucede allí… y además es más barato. Digamos que cualquier excusa es buena con tal de volver a Buenos Aires. Tu profesión te permite ir seguido a Argentina… Tanto como puedo, me encanta. Con mucho respeto digo que es mucho más divertido que aquí. La gente disfruta de la vida. Es interesante, yo empecé a descubrir Argentina a medida que fui creciendo. Y empecé a comparar, específicamente con Los Angeles, que es una ciudad aislada culturalmente. Yo siento que aquí entrás en contacto con muchas personas por Internet, pero por alguna razón te sentís solo de todos modos. En Argentina es diferente, la gente tiende a disfrutar más las cosas, hace lo que tiene que hacer pero las prioridades son diferentes. Aquí en Los Angeles todo se trata de hacer dinero. ¿Cuáles son tus directores favoritos en cine? Scorcesse, David Lynch, un par de directores chinos y un par de directores argentinos (mi favorita ahora es Lucrecia Martel). Me encantan las películas estadounidenses de los años ‘70. Contame de Thomas persona, el que no es director, el que no es guionista. Yo me siento muy bien. Estoy en este momento haciendo un puente entre vivir aquí pero con dos culturas diferentes, casi diría tres, pero es interesante… yo pasé tres meses en Buenos Aires, Córdoba, Mar del Plata, y lo siento como algo psicológico, una vida más feliz. Por supuesto que cuando estoy allá, siento que pertenezco a Los Angeles, porque soy un estadounidense típico. ¿Cómo te ves dentro de cinco años? Viviendo más tiempo en Argentina y haciendo cine, pero antes tengo que permanecer aquí en Los Angeles para hacer el dinero para hacer películas allá. Lo que sucede es que cuando alguien toma la decisión de hacer una carrera en cine es una decisión muy específica, es como haber sido un trapecista durante 15 años en un circo, nunca vas a poder hacer nada más, no podés ir a una farmacia y decir ‘soy trapecista ¿tiene un trabajo para mi?’ Lo que a mí me encantaría sería poder hacer arte y cine y que realmente funcione como negocio también. Ø
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