La realidad que nos toca vivir es terrible, dura, difícil, complicada, dolorosa... Es como una madeja que hay que desenredar y no se encuentra la punta del ovillo... Quizás una manera de entenderla y desentrañarla es aproximándose desde distintas miradas...
PRIMERA APROXIMACIÓN
Argentina fue, desde tiempos pretéritos, un foco de atracción para la diáspora, un lugar de prioritaria elección para quienes buscaban "buenos aires" para sus vidas, huyendo de las guerras que azotaban a pueblos y países. Alejada de los centros neurálgicos del poder y la toma de decisiones, con una tierra pródiga en climas y geografías de todo tipo donde un extranjero podía encontrar el paisaje que menos le hiciera añorar a su tierra natal, el país se fue construyendo con las manos laboriosas que bajaban de los barcos y hacían su primera escalada en el "Hotel de los Inmigrantes". Italianos albañiles, españoles gastronómicos, árabes tenderos, judíos comerciantes, japoneses tintoreros, armenios que escaparon del genocidio, polacos, rusos, alemanes, todos ellos encontraron el cobijo de una nación en ciernes, que necesitaba crecer.
El conventillo, que inmortalizaron autores como Alberto Vacarezza, era la expresión más cabal del crisol de razas, de la integración y mestizaje de culturas que caracterizó al nuevo país.
Primera Conclusión: "Integrarnos, para no desintegrarnos"
SEGUNDA APROXIMACIÓN
El barrio de Palermo ya no es el mismo al que Gardel le cantara con su voz de maravilla. Cerca del ahora privatizado hipódromo, y en terrenos que otrora pertenecieran al Ejército, se encuentran "Easy" (un negocio al estilo de "Home Depot") y uno de los hipermercados "Jumbo", ambos de capitales chilenos. Quienes van a comprar a estos lugares (dejando así en la ruina al almacén de la esquina y haciendo que desapareciera la ferretería de mitad de cuadra), pueden ver a través de los amplios ventanales que dan a la calle, mientras transitan por las escaleras mecánicas, una exuberante imagen que pareciera salida de las mil y una noches: la imponente mezquita inaugurada no hace mucho tiempo, con sus dos inmensas torres que se yerguen decididas en el transformado barrio.
Segunda Conclusión: "Cambia, todo cambia"
TERCERA APROXIMACIÓN
A las 09:53 AM del 18 de julio de 1994, en un crimen cuyos autoría aún se desconoce, ochenta y seis argentinos murieron entre el humo y los escombros de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA). Años atrás, exactamente el 17 de marzo de 1992 a las 02:15 PM, otra poderosa bomba hacía añicos el edificio de la embajada de Israel en Buenos Aires, y la vida de veintinueve personas.
En ambas ocasiones, y quizás desconociendo la "profesionalidad" de los autores, la prensa del "primer mundo" le achacaba a Argentina por la "falta de seguridad y de controles" que el país exhibía, y que "habían posibilitado el accionar terrorista"...
Tercera Conclusión: "En este mundo globalizado, el nuevo paradigma es que nadie está exento de la inseguridad"
CUARTA APROXIMACIÓN
La confortable sensación de seguridad, el sentimiento de omnipotencia que despierta el ser "la nación más poderosa del mundo", y el mismísimo "american dream", tambalearon mortalmente la fatídica mañana del 11 de setiembre de 2001. En los numerosos conflictos en los que directa o indirectamente participó EEUU, el escenario había sido siempre lejos de la propia casa: Medio Oriente, Latinoamérica, América Central, Europa, Asia, África...
Jaime Kaplan, un argentino que había perdido a un amigo entre los escombros de la AMIA, y que en busca de mayor tranquilidad y de una nueva vida se mudó de Buenos Aires a New York, revivió el horror y comprendió inequívocamente que el ancestral enfrentamiento árabe-israelí tenía por teatro de operaciones a partir del atentado en el WTC y el mismísimo Pentágono, al mundo entero.
Cuarta Conclusión: "La globalización no es sólo en lo económico"
QUINTA APROXIMACIÓN
Si bien Argentina ha estado últimamente entre las prioridades de la Casa Blanca debido al peligro mundial que desencadenaría la cesación de pagos del país del tango, después del 11 de setiembre está claro que ahora las prioridades pasan por los propios intereses de USA: la inminente y prolongada guerra, las inversiones en seguridad, el apoyo a las empresas en general habida cuenta de la probable recesión económica que puede darse en cualquier instante, y el esfuerzo para reconstruir la isla de Manhatan. Esta realidad, se agita con más fuerzas que nunca el fantasma del "default" argentino, un país que como hemos dicho, ya no es dueño de muchas de sus riquezas: petróleo, gas, tierras, ganado...
Quinta Aproximación: "En un mundo globalizado, absolutamente nada es para siempre"
SEXTA APROXIMACIÓN
Una manera indirecta y, no por eso menos contundente de entender qué está pasando en Argentina es, en vez de hablar de la "desaparición de la industria nacional" o del "cierre de centenares de PyMes", simplemente ver el catálogo del mes de setiembre de las grandes tiendas Falabella (también chilenas), con la imagen de la simpática gastrónoma Maru Botana: a lo largo de sus coloridas páginas podemos observar (y a precios realmente sensacionales), muebles de todo tipo, ropa, utensilios de cocina, exóticos adornos. ¿Y esto que tiene que ver con la situación económica Argentina y su ingreso en el cuarto año de recesión? Pues simplemente hay que leer en cada pie de página, junto al precio de cada producto: "Made in Italy", "Made in China", "Hecho en Chile", "Hecho en México", "Made in USA", "Made in Holland", "Made in Brazil"... Por otra parte, en un mundo de mercados abiertos, los escasos productos que podemos comerciar (con una industria argentina con el 40% de su capacidad ociosa), encuentran serias dificultades para ingresar en otros mercados como EEUU, donde por ejemplo está sutil o expresamente bloqueado el ingreso de acero y miel argentina. En el caso del Mercosur, la constante devaluación de la moneda brasileña, pone aún más en jaque a la economía argentina.
Sexta Conclusión: "La globalización sin reglas parejas, es fuente de injusticias"
SEPTIMA APROXIMACION
Más allá de la excelente pieza oratoria que el presidente Bush expuso en el Capitolio días pasados, no todos los norteamericanos están a favor de la guerra. Por caso, baste citar las cartas de similar tenor que están circulando por Internet, originadas en diversas universidades, y redactadas por intelectuales estadounidenses que no opinan precisamente como quienes generan los mensajes que se expanden por los medios de comunicación. Baste por ejemplo ver la nota surgida en la Universidad de Chicago:
http://home.uchicago.edu/~dhpicker/espanol.html o el petitorio que figura en http://www.thePetitionSite.com/takeaction/224622495
Son infinitas las voces que seguramente no serán escuchadas, y que quieren evitar una guerra como respuesta a los ataques terroristas contra el World Trade Center y el Pentágono. Una guerra de magnitud y consecuencias impredecibles. Leer por caso la opinión del prestigioso intelectual del MIT Noam Chomsky en periódicos como "La Jornada" o "La Insignia", pone los pelos de punta, y por eso mismo no aparece en los medios de comunicación.
Séptima Conclusión: "En un mundo de realidades virtuales, la verdad parece ser sólo la que nos muestran los medios"
EL CENTRO DE LA MADEJA
En la década del setenta Argentina era víctima de la destrucción signada por ideologías de signo contrario: el fundamentalismo terrorista de izquierda y el patriotismo ultraderechista de la dictadura militar. Luego sobrevino esta frágil democracia de políticos mediocres, con un país que lleva dieciocho años acorralado por la crisis económica y una deuda externa abusiva, con intereses leoninos, que asfixian e impiden crecer. Guerra sucia y recesión son situaciones ya vividas por los argentinos.
En estos momentos de tercera guerra mundial, debemos recordar las palabras de Albert Einstein: "Si se produce una tercera guerra mundial, la cuarta será con palos y piedras"... Mientras Estado Unidos, paradigma del "primer mundo" ha de investigar las razones profundas de su rechazo por parte de "segundos" y "terceros mundos", debe también quedar claro que sólo la justicia (y no la venganza) puede aportar una luz de esperanza de un mundo mejor. La violencia engendra la violencia (la Historia nos lo ha demostrado), y en ese terreno siempre "ganan" los violentos, los fundamentalistas del odio, los arrogantes, los egoístas, los ciegos a las otras realidades.
Irónicamente, cada contendiente en esta nueva e impredecible guerra, se refiere a su oponente, como a la "personificación del Mal".
Los líderes mundiales, quienes deciden nuestro futuro, el futuro de la humanidad, deben comprender que el mundo es extremadamente complejo, que una medida que beneficia determinados intereses nacionales, perjudica seriamente a otros, y que ese perjuicio se trasunta en hambre, dolor, miseria, enfermedades, y muerte, y que engendra odio y violencia.
Sólo una lectura más ecuménica de las distintas realidades nos salvará a la especie humana. Sólo el amor, el respeto por el prójimo y sus diferencias. Ojalá la cordura y el sentido común que en Estados Unidos se encuentra en las universidades, en las escuelas, y en el pueblo no adocenado ideológicamente por la prédica de los triunfalistas y belicosos medios de comunicación, imperen sobre la rabia, el descontrol y la agresividad.
Que no tengan que seguir muriendo miles de inocentes de uno y otro lado para que se den cuenta todos los violentos del planeta que un mundo mejor no se logra con agresiones políticas, militares o económicas, sino con la implementación de una verdadera justicia social, enmarcada en la solidaridad. Que la cordura nos permita a todos los humanos vivir una cultura de la Paz.
Ojalá que Estados Unidos de Norteamérica, desde su condición de liderazgo mundial, desde la reflexión y el análisis, desde la autocrítica y la reparación, desde el convencimiento y el amor, encuentre el rumbo para que inicie la humanidad, toda el camino de la paz, la solidaridad y el respeto, de modo tal que no se cumpla la dolorosa ironía del gran Albert Einstein.
Porque si la violencia es inherente a la especie humana, también lo son la cordura y el amor. Ø