Mucho se habla de planificación, estrategia, planeamiento y otros términos similares. Sin embargo, todos y cada uno de ellos se refieren a lo mismo: ¿dónde veo a mi empresa, comercio o actividad profesional de aquí a cinco o diez años? Es sólamente una visión. Quizá una expresión de deseos. Pero así como existe el dicho “si no lo veo no lo creo”, acá es aplicable el “si no creo que algo es posible, al menos intuitivamente, y antes de que ocurra, seguramente o no lo veré nunca, o lo veré como mi sueño cumplido o lo veré como el sueño cumplido por otro que se animó antes de que yo lo hiciera”.
Es así que siempre deberíamos tener la visión de nuestro negocio, actividad profesional y quizá de nuestras vidas, sin pretender filosofar. Y el límite de ella debería ser que fuera lo menos utópica posible.
Todo está en un cambio permanente. Desde siempre y por siempre. Y uno de los factores que mantienen vivo al hombre es la ilusión; sin ella es impensable la vida humana; y, en términos de negocios, la ilusión, la visión, es el motor de los cambios permanentes:
a) para que nos aseguren ser eficientes, rentables y competitivos, manteniendo una posición en los mercados.
b) para que nos ayude a encontrar nuestras fortalezas para salir de una situación crítica.
Veamos algunos ejemplos, no tan lejanos, pero muy elocuentes de la importancia de este tema en el mundo de los negocios. Además, y recordando que los cambios son permanentes, siempre deberemos estar monitoreando de que nuestra organización no pierda el rumbo para llegar a una meta fijada, y lo vaya corrigiendo con pequeños cambios de timón. Asimismo es de crucial importancia en el mundo de hoy que las Pymes, comercios y profesionales fijen su visión, pues si no tienen claro adónde quieren llegar, es casi seguro de que no llegarán a ninguna parte.
El Sr. XYZ, dueño de una pequeña empresa de elementos de papelería para oficinas, empresas, y reparticiones públicas, vio que una explosión en el área de la informática se aproximaba, y decidió, con visión de futuro, entrar en el negocio de las computadoras. En esos momentos, no tenía experiencia en la industria de la computación, de modo que también vio que debía tener la mayor cantidad de información posible sobre la misma. Puso en marcha un modelo de gerenciamiento: intuición- información- no improvisación- estudio del mercado/entorno- decisión. Hoy día este modelo sigue utilizándose con algunas variantes, como la de nunca conformarse con cerrar el ciclo, es decir no dormirse en los laureles.
Pero volvamos a la convicción del Sr. XYZ: ordenó a todos sus vendedores (que recordemos sólo estaban acostumbrados a vender papelería) que enviaran listas de todas las computadoras que existieran, sus antigüedades, las personas que las usaban, el motivo del uso, las fallas más comunes, en fin todo lo que pudieran obtener y más. También advirtió a esos vendedores típicos que si se encontraba que una sola computadora no había sido relevada, el vendedor responsable sería despedido. Y así sucedió con unos cuantos, pero el Sr. XYZ tuvo su investigación del mercado.
Con esa información, importó las primeras plaquetas, monitores, etc. y juntó a unos ingenieros y los puso a trabajar en la idea: conquistar aquellos segmentos que estaban siendo mal atendidos. Una vez que sus ingenieros tuvieron listo el trabajo, citó a todos sus vendedores para presentarles la nueva línea de computadoras. Estos se presentaban a las empresas, industrias, etc. y decían: “Hola, soy el Sr. XX de la empresa FTR. Tengo entendido que Uds. poseen una computadora ZZ que tiene seis años de antigüedad. Además la están usando para liquidar sueldos, pero estoy seguro de que no les sirve para las demás necesidades que Uds. tienen en el departamento de administración, pues las nuestras son modulares y Ud. puede ir armándolas y actualizándolas a medida de su necesidad.” Obviamente los clientes quedaban asombrados frente a la envergadura de tal investigación de mercados y, antes de que terminaran de sorprenderse, los vendedores les mostraban sus nuevas computadoras que eran más baratas. Fue el comienzo de la aparición de los clones en el mercado. Y no fue ni más ni menos que el haber llevado a cabo una “visión empresaria”, con inteligencia, perseverancia y firmeza. Y esa visión si es compartida con todos los miembros de una organización, empresa, comercio o actividad profesional, genera compromiso en cada uno de ellos, y entonces se sienten partes o socios de la misma. Y ese sentido de pertenencia con visiones compartidas, genera que la gente trabaje contenta, sea más eficiente, esté motivada, y tenga ilusión.... condimento esencial cuando hacemos camino al andar en búsqueda de las pequeñas cosas de todos los días que nos hacen feliz.
El ex presidente norteamericano John F. Kennedy, también a modo de ejemplo y sin querer abrir juicio de valor, tuvo una visión: la de que el hombre pusiera sus pies en la Luna por primera vez. Y la transmitió como objetivo a la NASA. Pero no dijo sólamente”hay que poner un hombre en la Luna”, y aquí nos encontramos nuevamente con la simple y genial capacidad gerencial: se definieron los cómos, los cuándos, los quiénes, y los recursos. Y la visión se compartió no sólo con los miembros de la NASA, sino que con todos los norteamericanos, convertidos en orgullosos contribuyentes. Y el sueño sabemos que se cumplió en tiempo y forma.
Estos son sólo un par de ejemplos históricos, con el objeto de hacerlos reflexionar, queridos lectores, sobre la importancia que debería dar una empresa, comercio o profesional a fijar una visión, comunicarla, discutirla y compartirla con todo el personal. Estos actos generarán un compromiso de todos, y aumentará la productividad.
Las organizaciones que se manejan sin visión son efímeras.
¿Qué diferencia hay entre una perfumería de barrio y una cadena de perfumerías?
¿Qué diferencia hay entre un viejo almacén y una cadena de autoservicios?
¿Qué diferencia hay entre un médico de consultorio y una clínica o agrupación de médicos?
La visión, sólo la visión, pues es muy probable que en cada uno de estos emprendimientos, el capital inicial haya sido el mismo. Ø