|
Escrito por Oscar I. Márquez
|
|
sábado, 01 de diciembre de 2001 |
|
No podemos asegurar cuánto hay de cierto, pero se dice que este símbolo de la Nochebuena, que todos, chicos y grandes esperamos con ansiedad cada 24 de diciembre a la medianoche, vivió hace mucho tiempo (siglo III después de Cristo en un lejano lugar llamado Licia, actual territorio de Turquía). Su nombre era Nicolás y era el obispo cristiano del pueblo de Myra. Era tan bueno que tenía por costumbre salir por las noches a repartir alimentos y regalos a todas las casas de la comarca donde vivía. Hasta se afirma que una vez,estuvo tres noches escondido lanzando monedas de oro dentro de la casa de un campesino muy pobre que no tenía con que alimentar a sus hijos. La devoción de los hombres del pueblo hacia el obispo Nicolás fue en aumento, hasta que un seis de diciembre, no se sabe de que año, murió. Fue entonces cuando decidieron trasladar sus restos a Europa, a la ciudad italiana de Bari. Tiempo después la Iglesia lo canonizó y se convertiría en San Nicolás. Con el tiempo, la tradición, y tal vez la cercanía del aniversario de su fallecimiento con las fiestas navideñas, hizo que se transformara en un símbolo de la Nochebuena: la ilusión del hombre que todos los 24 de diciembre, a las doce de la noche, llegará para traernos algún regalo. Según el país, San Nicolás adopta distintos nombres como Santa Claus (América del Norte) o Papá Noel (países del norte de Europa). Ø
|