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Eduardo Arolas, Grandes orquestas de ayer, de hoy y de siempre Imprimir E-Mail
Escrito por Miguel Eduardo Garriga   
martes, 01 de enero de 2002

Hijo de inmigrantes franceses, Lorenzo Arolas, su verdadero nombre, luego modificado en Eduardo Arolas, nació en el barrio de Barracas, el 25 de febrero de 1892.
Su vida corta fue signada por la rapidez. Aprendió a los catorce años el bandoneón de oído, para pasar a dominarlo inmediatamente.
Llamado muy pronto “el tigre del bandoneón”, fue muy temperamental en la ejecución y se le atribuye el rezongo, el fraseo y los ligados. Ya a los diecisiete años se lo encuentra actuando en los cafés de La Boca y allí estrena su primer tango “Una Noche De Garufa”.
Con Roberto Firpo y Tito Roccatagliata constituyó un trío que tuvo buen predicamento. Antes de constituir su propia orquesta actuó con Agustín Bardi y Ernesto Ponzio.
Su vida breve, treinta y dos años, fue dedicada con exclusividad al tango. Compositor prolífico, ha sido considerado el más brillante creador y sus temas no resisten comparación. Hoy, su estilo con el instrumento se sigue utilizando.
Grabó sus primeros discos y se ha advertido por estudiosos, su constante superación producto del estudio metódico y meticuloso.
Al no leer música, ni escribirla, a sus tangos no los pudo pasar a la partitura, limitándose a tocarlos y grabarlos directamente. Parece incongruente, pero su finalidad era más el estilo de ejecución que la escritura misma.
Con su orquesta mantuvo el éxito en los cabarés Montmartre, Botafogo, Royal Pigall y en el café Apolo. En ella se contaban Tito Roccatagliata, Juan Carlos Cobián, Rafael Tuegols, Julio De Caro, José Rizzutti Luis Bernstein y Luis Riccardi.
Extendió sus triunfos por Montevideo, pero ya había caído en manos de la bebida, que no abandonó nunca y fue la causa de su deceso. Recala en 1922 en París y lleva al tango a los primeros planos con su modalidad. Con un conjunto de músicos franceses actuó en cabarés de jerarquía como El Parisien y El Hermitage. Esto le proporcionó una buena situación económica que malogró con su apego al alcohol. Internado con pleuresía pulmonar, falleció el 29 de septiembre de 1924.
Luego surgió una leyenda que sostenía como causa de su muerte una paliza que le proporcionaron un grupo de macrós franceses.
Quedaron para perpetuarlo ciento veinte temas de extraordinaria riqueza musical, como Derecho Viejo, La Guitarrita, Fuegos Artificiales, Araca, Argañaraz, Catamarca, La Cachila, Adiós Buenos Aires, Come Il Faut, Lágrimas , etc.
De aquella leyenda, Enrique Cadícamo dio forma poética al relato: “En esta calleja sola / y amasijao por sorpresa/ fue que cayó Eduardo Arolas/ por robarse una francesa.” Ø

 
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