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CHE, LOS ARGENTINOS, ¿PODEMOS SER OPTIMISTAS? |
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martes, 01 de enero de 2002 |
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El hartazgo creo, más que el famoso “corralito” o sea la limitación de los retiros bancarios, sacó el 19 de diciembre a los argentinos a la calle. Quizás fue una noche calurosa en Buenos Aires y los que no se habían ido de veraneo no podían dormir por la humedad y salieron con las cacerolas a carnavalear. Los más desesperados y violentos fueron por comida gratis y, ya que estaban, levantaron ropa y electrodomésticos. Pero la bronca, la indignación, el asco hizo explotar a la gente, pobres, muy pobres o clase media (?), que se lanzaron a manifestarse, cada uno en “su estilo”, contra el descaro, la inmoralidad y la crueldad de la toda la clase dirigente. ¿Pero quienes son estos dirigentes? Son argentinos como nosotros, se criaron en los mismos barrios, fueron a las mismas escuelas. Algunos reciben una estricta educación que hace que se siga una vida de honestidad a ultranza. Otros ven desde muy chicos la inmoralidad en sus familias, justificada por una vida mejor que la del honesto vecino. Los corruptos son culpables como lo son los que los rodean para aprovechar aunque sea de los fastuosos asados que ofrecen, como lo son sus hijos y sus esposas o esposos, que se hacen los distraídos mientras disfrutan de sus bienes materiales. También son culpables las revistas que los muestran en coloridas fotos dándose la gran vida, son culpables los idiotas que compran esas revistas (Gente, Caras, etc.), son culpables los programas de televisión que ensalzan a esos personajes (Susana Jiménez y otros/as alcahuetes) y son culpables los estúpidos que los miran. Y por último, son culpables todos aquellos que tengan cualquier trato, ya sea comercial o social, con estos corruptos, responsables directos de la miseria y de la muerte de muchísimos niños argentinos. Y con esto juntamos un montón de gente. Lo positivo es que salieron “muchos” a protestar y que la bronca era contra los menem, los grosso, los sindicalistas ladrones, y los venales jueces que dictan “justicia” hasta en la Suprema Corte. Quiero empezar el año con algo de optimismo para lo cual hago votos para que este HARTAZGO no se olvide. El pueblo argentino se está educando, colectivamente es como un individuo que se equivoca muchas veces en su juventud para finalmente lograr una balanceada sabiduría para vivir en armonía y dejar vivir a los demás, sin excesos y respetando el medioambiente. Y esto lleva muchos años, y así y todo son pocos los que lo logran.
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