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El pasado domingo 23 de octubre se celebraron elecciones legislativas en todo el territorio argentino. Como se esperaba, triunfaron muchas de las listas que apoyaba el presidente Néstor Kirchner. Quizás la victoria más resonante fue la de su propia esposa Cristina Fernández de Kirchner que en la provincia de Buenos Aires superó holgadamente a Chiche Duhalde, por un 46 % de los votos contra el 19.7 %. Pero ninguno de los triunfos fue con mayoría absoluta. El análisis de los resultados da una ventaja al presidente, en cuanto a que la oposición está muy fragmentada. Algunos referentes de la centro-derecha, representada por el gobernador neuquino Jorge Sobisch y el presidente del club Boca Juniors, Mauricio Macri, hicieron muy buenas elecciones en sus distritos, Neuquén y la Ciudad de Buenos Aires, respectivamente, aunque a nivel nacional sus fuerzas sumadas solo rondan entre un 10 y un 12 %. El radicalismo, por su parte, ha hecho una elección muy mala en grandes distritos, pero mantuvo algunas provincias como Mendoza y Chaco. El socialismo, aún sin gran presencia a nivel nacional, ganó en la provincia de Santa Fe de la mano de Hermes Binner. Son dignos de resaltar los triunfos personales de Mauricio Macri, el de Cristina Kirchner, el de Binner, el de Sobisch y el de Adolfo Rodríguez Saa que en San Luis se alzó con un 69 % de los votos. Los grandes derrotados de la contienda electoral fueron Chiche Duhalde y su esposo, el ex presidente Eduardo Duhalde: también el ex presidente Carlos Menem (quién perdió por primera vez en La Rioja), el líder de Recrear, Ricardo López Murphy, y el candidato oficialista Rafael Bielsa. El caso del ARI merece un párrafo aparte, ya que se trata de una fuerza política sin recursos económicos ni aparato político, con una líder carismática como Lilita Carrió, que logró hacer una muy buena votación en la Ciudad de Buenos Aires y en la Provincia de Buenos Aires, pero que aún no se termina de consolidar en el resto del país. Cuál es el efecto de esta elección de cara al futuro argentino es difícil de predecir, pero quizás haya que admitir que, como dijo Carrió luego de las elecciones, “la gente le dio un cheque en blanco a Kirchner”. Habrá que ver si es real lo que afirmó el jefe de gabinete Alberto Fernández, cuando dijo que “Las elecciones fueron un plebiscito a la conducción del presidente”, o si la gente intentó darle un poco más de poder a Kirchner para mantener una esperanza. Un dato a tener en cuenta es que la concurrencia a las urnas fue la más baja desde la vuelta a la democracia en 1983, ya que votó sólo el 70.7 % del total empadronado, 10 puntos menos del promedio histórico. Por otro lado, el total sumado de votos en blanco, impugnados o nulos ascendió a 8.9%. Ø
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