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La danza de los rumores: Gobierno, oposición y prensa en el mismo baile |
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Escrito por Walter Kaderabek
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lunes, 28 de noviembre de 2005 |
Con la vista puesta en el próximo 23 de octubre, la Argentina vive hoy dos realidades: una y otra concreta y de ficción. Ambas realidades conviven, se funden, se obstruyen y terminan avergonzando a los ciudadanos comunes que buscan vivir honradamente.
Los grupos piqueteros, las agrupaciones políticas y los sindicatos, miden sus fuerzas para ver hasta dónde llega su convocatoria; esto les permitirá definir con qué porción de poder termina quedándose cada uno. De esta danza de rumores (que incluye temas como la inflación, los piquetes, las peleas Lavagna-De Vido, Aníbal Fernández-López Murphy, candidaturas Cristina Fernández-Hilda González, o acuerdos Kirchner-Duhalde) no quedan exentos los medios de prensa, que son un sector de poder en sí mismo, sea por su estrecha relación con el gobierno o por su enfrentamiento con el mismo. El día 20 de junio del 2005 los dos diarios más influyentes del país contaban su verdad. Tapa de La Nación: Duhalde; “No estoy para ningún acuerdo con el Presidente”. Lo dijo al evaluar la situación del peronismo bonaerense. Tapa de Clarín: “PJ: Duhalde confirmó que se negocia un acuerdo. Se lo dijo a este diario en Asunción. Es la primera vez que admite eso en público. Aseguró que en la provincia el Presidente va a ser plebiscitado”. Dos visiones de lo que sucede de acuerdo a dos medios de prensa de la argentina. Dos “verdades” que el periodismo narra a instancias de la política y sus tiempos. O La Nación tiene datos inciertos o a Clarín le venden pescado en mal estado. Duhalde fue desprolijo (sucio) con algún medio o algún medio fue desprolijo (sucio) para con la opinión pública en general. Lo cierto es que cuando dos medios enormemente poderosos como Clarín y La Nación dan “la primera versión de la historia” con puntos de vista tan diferentes, los que pierden son los ciudadanos. Esos convidados de piedra (el 85% del padrón) no participarán de las internas, porque tanto los partidos opositores como el oficialismo se niegan a ir a internas abiertas. Macri, López Murphy, Elisa Carrió, Kirchner, Solá e Hilda González, todos están en la misma danza. Por otro lado hay otra danza: la de los acuerdos. El nuestro es un país de dirigentes “acuerdistas”. Si esta última no beneficia genuinamente a la gran mayoría de la población, es probable que la música que suene sea la de las cacerolas en pie de guerra. Para que se vayan todos, otra vez. Ø |