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En la historia de nuestro rock hubo gran cantidad de formaciones que duraron muy poco tiempo, pero su trabajo e influencia fueron muy importantes en el crecimiento y desarrollo del género. Este es el caso de las dos agrupaciones, que recordamos en esta entrega.
Alas Esta banda, formada a mediados de los ’70 por Alex Zucker (bajo y guitarra), Carlos Riganti (batería y percusión) y Gustavo Moretto (teclados, vientos y voz), se inició cuando Moretto decidió incursionar en la fusión del rock y el tango, por lo que se unió con Zucker y Riganti. La marcada influencia del jazz que tenía Moretto, agregado al virtuosismo de todos los integrantes, se plasmó en un estilo y originalidad hasta ese entonces inéditos. El debut del trío se realizó en marzo de 1975 en el Teatro IFT. Al poco tiempo editaron el simple "Aire" y realizaron una gira por el interior del país. Con sólo dos temas registraron el álbum debut “Alas” en 1976. Este trabajo tenía una marcada influencia del tango y es considerado hoy uno de los primeros trabajos de "tango-rock", fusión que tuvo un pequeño auge a fines de los '70. Ya por entonces tocaban acompañados del bandoneonista Daniel Binelli y también participaba como invitado Rodolfo Mederos. Sobre estos ensambles comentaba Moretto: “Ya no basta con cantar rock en castellano, debemos asumir aquello que nos rodea: Buenos Aires”. El grupo buscaba enlazar las melodías de la música ciudadana, pero con el vigor necesario para resultar atractiva a las nuevas generaciones. Astor Piazzolla, gestor de un tango más moderno, recibió con beneplácito esta tendencia y dijo: “Considero al grupo Alas como la más exitosa fusión de tango y rock progresivo que jamás he escuchado”. Atilio Stampone, por su parte, invitó al grupo para acompañarlo en algunas presentaciones. Al poco tiempo Pedro Aznar reemplazó a Zucker y grabaron el segundo disco “Buenos Aires sólo es piedra” y más tarde su tercer trabajo "Pinta tu aldea", que saldría a la venta cuando la banda llevaba ya cinco años separada. El porqué de la corta vida del grupo se explica en la misma filosofía de ellos: no perseguían fines comerciales, la propuesta era muy elaborada y compleja y las discográficas de la época no los apoyaron. Esa falta de apoyo hizo que la banda no se pudiera mantener. En marzo del 2003 se concreta el reencuentro de la banda, con una serie de shows en Estados Unidos, con Néstor Marconi y Pedro Aznar como invitados. La presentación en Buenos Aires tuvo lugar en agosto de ese mismo año, en el ND Ateneo. Poco tiempo después sacaron su último trabajo, netamente tanguero llamado “Mimame Bandoneón”.Discografía Alas, 1976 Buenos Aires sólo es piedra, 1977 Pinta tu aldea, 1983 Archivo EMI, 2000 Mimame bandoneón, 2005 Crucis Crucis -o “La banda del mariscal” como algunos solían llamarla- tuvo origen en agosto de 1974 y contaba en su formación con Aníbal Kerpel (El mariscal, en teclados), Daniel Frenkel (batería), Gustavo Montesano (guitarra y voz), José Luis Fernández (bajo y Pino) Marrone en guitarra. Su comienzo fue bastante peculiar y casi hasta con algo de suerte: tras pocos meses tocando en lugares pequeños pero con una concurrencia en aumento llegó a oídos de Charly García la existencia de este grupo de música muy original y de excelente nivel interpretativo. Charly quiso saber de qué se trataba y fue a verlos al teatro Astral, junto a Jorge Alvarez y el dibujante Juan Oreste Gatti. Los tres quedaron tan sorprendidos que no dudaron en brindar su apoyo para la producción del primer disco de la banda, llamado “Crucis”. En poco tiempo lograron llenar teatros. La consagración tan rápida de esta banda de rock sinfónico fue un caso atípico en la música nacional. Al poco tiempo hubo un cambio en el grupo: se fue Daniel Frenkel y llegó Gonzalo Farrugia en batería. Dos funciones exitosas en el Teatro Coliseo y otra en el Luna Park los catapultaron al tope de las encuestas de popularidad, detrás de Sui Generis. Al poco tiempo, Fernández abandonó la banda y Montesano pasó a tocar el bajo. Con esa formación grabaron "Los delirios del Mariscal" (1977), que fue mezclado en Nueva York. La presentación de este material tuvo lugar en el Luna Park. El suceso alcanzado por este trabajo los convirtió en la revelación discográfica del año y muchos años después esa placa sigue siendo considerada como el mejor registro de rock progresivo de Argentina. Crucis realizó una gira por Estados Unidos, en donde impresionaron por su virtuosismo. El éxito de la gira, y algunos desencuentros personales de los integrantes, convencieron a Marrone y Kerpel a quedarse en los Estados Unidos a desarrollar sus carreras, estableciéndose poco después en la ciudad de Los Angeles; Montesano, por su parte, se radicó en España. Antes de partir, cada uno a su destino, realizan un último recital de despedida. Siempre en el ambiente y entre sus seguidores más fieles quedó la incógnita sobre cuál hubiese sido la proyección de Crucis de haber continuado por más tiempo con su propuesta musical. Discografía Crucis, 1976 Los delirios del mariscal, 1977 Cronología, 2000 Ø |