“...cada cual es tan pequeño como el miedo quesiente, y tan grande como el enemigo que elige”.
PATAS ARRIBA, Eduardo Galeano
Estimado señor director:
Este mes deberá disculparme por no enviarle mi artículo (aunque espero el cheque mensual como siempre), se debe a que estoy en una misión secreta. No puedo decirle en qué país me encuentro ni para qué país trabajo. Le puedo asegurar, aunque no haga falta porque usted ya me conoce, que trabajo para los buenos que luchan valientemente contra los malos. El peligro está en el aire y la muerte más horrible detrás de cada piedrita del camino. Sin embargo no todo es negro, por ejemplo, ayer me comí un asadito con mi amigo Carlos Bulgheroni, presidente de la Bridas Corporation, que está negociando un oleducto por esta zona. La idea es tan brillante como riesgosa, pero me complace sea una compañía argentina la impulsora de este proyecto. Carlos me contaba cómo Unocal trata de robarles el permiso coimeando a todos los sectores de poder y cómo la conocida familia Bush, también anda detrás del mismo. En 1997 Unocal invitó a la cúpula Taliban a Houston dónde los llenaron de regalos, al mismo tiempo que coimeaban a la Alianza del Norte. Lo importante es que nos comimos unas buenas tiras en medio del desierto. Como no hay árboles no hay leña, pero hay fusiles tirados por todos lados y pudimos hacer un buen fuego con las culatas de madera. La noche estaba espléndida y hablamos mucho de nuestras infancias y juventudes en la querida Argentina. El cielo diáfano era cruzado periódicamente por aviones que descargaban sus paquetes de fuego sobre unas lejanas montañas. Después de medianoche lo acompañé al aeropuerto, (Carlos siempre en su impecable traje gris) porque salía para Mazar-e-Sharif.
También fui a una recepción que dio el Mullah Omar a sus simpatizantes en su hermosa estancia y con motivo del lanzamiento de su candidatura para presidente en el 2004. Después de una breve ceremonia religiosa atacamos a la comida que era muy variada y deliciosa, desde dátiles con yogur a tacos de chinchulines. Había odaliscas bailando la danza de los siete velos en cada mesa. Varias celebridades dieron brillo al ágape: Julia Roberts, muy gorda y mal vestida, no se sacó el velo en toda la noche, dicen que por una operación en la nariz. Verónica Castro con su novio, un paquistano de 16 años, Sylvester Stallone, con su novio francés, está de paso filmando una película dónde el sólo destruye a más de diez mil malignos, Michael Jackson, que no se desveló ni habló una palabra, hizo sospechar que era un agente de la CIA disfrazado. Nuestro Don Francisco, muy íntimo con un barbado militar inglés, Juan Gabriel y su flamante novia, y muchos otros. Varios que no pudieron asistir, mandaron cablegramas de adhesión que fueron leídos entre brindis: Dick Cheney, Cristina Saralegui, Henry Kissinger, y desde el sur: Carlos Menem, Susana Giménez y los Macri. Ausentes sin aviso: Shakira y Britney Spears.
Un tipo alto y narigón, el flaco Nib Nadel, contó unos chistes que no entendí por el idioma. Bailamos y tomamos hasta la madrugada. Todo un éxito.
En unas horas libres fui de compras para llevar regalos a familiares y amigos. Recorrí varios bazaares donde compré alfombras y artículos de seda a buen precio. En el mercado de las pulgas encontré algunas antiquísimas porcelanas. Pero, señor director, no todo es joda, e insisto, la muerte se agazapa detrás de cada yuyito.
Espero que esté disfrutando de su mansión y su familia en el valle de San Fernando. Saludos a los muchachos en Los Angeles.
Su seguro servidor: Agente secreto Cobra 2 Ø