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Una historia de amor que tardó 30 años “No debí pensar jamás en lograr tu corazón y sin embargo te busqué hasta que un día te encontré y con mis besos te aturdí sin importarme que eras buena…” así, el corazón de José María Contursi lloraba de verdad. Cuando conoció a Susana Grisel Viganó fue en el año 1934 cuando ella viaja a Buenos Aires invitada por las hermanas Nelly y Gori Omar, sus amigas cancionistas. El encuentro fue en la radio. Contursi, locutor y poeta- hijo del célebre letrista Pascual Contursi- contaba con 22 años y Grisel, hermosa jovencita que no llegaba a los 15 años, -que al año ganaría la banda de Miss Capilla del Monte, la ciudad donde vivía con sus padres-, se miran por primera vez, sin pensar que será ese rostro, lo último que verá el poeta antes de morir. En el 38 Catunga así lo llamaban a José María Contursi- vivía con su esposa Alina y sus hijas en la calle Otamendi 539 de la capital porteña, en medio de problemas conyugales según luego contaron sus hijas- por las eternas infidelidades y la vida nocturna que llevaba el poeta. Se enferma gravemente de un problema intestinal y los médicos le recomiendan ir a Córdoba a descanzar. En Capilla del Monte. Si, él la busca...entre 1938 y 1940 viaja varias veces a Córdoba, hasta que Contursi decide volver con su esposa definitivamente: “Tu ilusión fue de cristal se rompió cuando partí pues nunca, nunca más volví Qué amarga fue tu pena!...” Amor y remordimiento lo llevó al tango que se estrena en 1942 con música de Mariano Mores. “No te olvides de mí, de tu Grisel, me dijiste al besar el Cristo aquel...y hoy que vivo enloquecido porque no te olvidé...” Pasaron los años, en 1962 Ciriaco Ortiz, el talentoso bandoneonista cordobés, visita a Grisel en la hostería que habían puesto sus padres, le ruega que vuelva con el poeta. Desde la muerte de su madre en el 56 Contursi cae en una terrible depresión, había quedado viudo de su compañera que le dió cuatro hijos, sin propiedades, sin dinero, el alcohol lo estaba atrapando... Grisel -que también había quedado viuda-, gracias a la intervención de Ciriaco vuelve a los brazos de Contursi hasta su muerte. Durante todos esos años, el amor profundo entre ambos quedó, tal vez, en “En esta tarde gris”, en “Cristal” pero después del encuentro escribe “Otra vez Grisel.” En 1967 se instalan en Capilla del Monte y se casan el 16 de Agosto en la Parroquia se San Antonio de Padua de esa ciudad cordobesa, el tenía 56 y ella 47. El amor da razones que la razón no entiende. Ø
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