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RICARDO TALESNIK AL DIARIO LA NACION |
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Escrito por Ricardo Talesnik
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lunes, 01 de julio de 2002 |
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Sr. Director: ¿Por qué los medios les dan espacio a delincuentes públicos impunes que han estado en el poder para hacer fortuna y acumular más poder mientras la Argentina se transformaba en lo que es hoy gracias a ellos? ¿Por qué se les otorga existencia y se los trata con respeto brindándoles la oportunidad de que sigan manifestando su hipócrita discurso? ¿Es porque "son noticia"? ¿En estos casos la "noticia" no se convierte en una colaboración con personajes unánimemente repudiados que así pueden continuar teniendo vida pública, identidad y oportunidad de autopromocionarse para sus objetivos políticos y económicos? No hablo de las notas críticas o de los reportajes no complacientes, que los hay, sino de aquellas publicaciones y emisiones que más allá de su apariencia objetiva parecen estar, a propósito o sin querer, al servicio de los ladrones, estafadores y asesinos que vienen cometiendo el más grande genocidio de la historia argentina. Si en el trabajo periodístico, como en la vida en general, es muy difícil evitar subjetividades, tendencias e intereses; si la verdad es un concepto inevitablemente relativo y sujeto a la diversidad de posiciones y puntos de vista, hay hechos que son irrefutables y que están a la vista. Hoy, somos mayoría los que percibimos cómo son las cosas y el grado de corrupción que existe. (Por algo triunfó el voto-bronca del año pasado, antes del corralito y del incremento de la pobreza y la desocupación). Al FMI no lo vamos a descubrir ahora. Ya lo conocemos. Pero nuestros principales verdugos son de acá. Tenemos perfectamente identificadas a las sanguijuelas insaciables que han chupado la sangre del pueblo argentino. Esos monstruos de apariencia humana que se la pasaron prometiendo un futuro venturoso que sólo existió para ellos. Pésimos actores porque ya no convencen a nadie y con mala memoria porque no recuerdan ni la última mentira proferida y se contradicen sin pudor. ¡Y encima tienen el coraje de pretender presentarse como candidatos! Por favor, empresarios, empleados y colaboradores del mundo de la información, no los ayuden, no les den espacio ni entidad. Mátenlos sin violencia, de la manera que más les duele: ignorándolos. Y si hablan de ellos, háganlo para descalificarlos y condenarlos, como ya lo hacen algunos de ustedes, porque esta justicia que conocemos nunca los va a condenar. Ø
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