Hace poco escribí en este medio que últimamente, cada vez que sale algo sobre Argentina en los diarios de Estados Unidos, es para avergonzarnos. Pero esta vez fue diferente. Los muchachos del Seleccionado Argentino de Básquetbol salieron a romper la racha. En un hito histórico para el deporte argentino (y muy a su pesar, para el norteamericano también) Argentina fue el primer equipo en ganarle al Dream Team. Otros les ganaron después, pero nosotros lo hicimos primero. En su propia casa y a lo guapo.
Acaso recogiendo la lección del mundial de fútbol, el director técnico Rubén Magnano llegó procurando terminar entre los ocho primeros. Fue un acierto. Magnano, reconocido por su disciplina y énfasis en el trabajo colectivo, armó un equipo que según destacó el comentarista de NBC, fue el más generoso de todo el torneo. Jóvenes argentinos que juegan en las mejores ligas europeas y en la NBA fueron capaces de hacer a un lado su lucimiento personal en beneficio del equipo.
Desde aquí, un saludo feliz a los responsables de una nueva y positiva expresión de lo mejor de la argentinidad: Pepe Sánchez, Emanuel Ginóbili, Héctor Sconochini, Fabricio Oberto, Lucas Victoriano. Alejandro Montecchia, Leandro Paladino, Andrés Nocioni, Leo Gutiérrez, Gabriel Fernández, Luis Scola, Rubén Wolkowisky y Rubén Magnano. Muchas gracias. Ø