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El domigo 20 de octubre, tal como lo habíamos anunciado, se le entregaron los premios a los ganadores del Concurso de Poesía. Fue una agradable reunión de gente que se conmueve con la belleza de la palabra. El salón de Grand Casino nos dio el albergue. Varios concursantes leyeron sus obras, algunas muy conmovedoras, otras de alto vuelo sentimental y no pocas, nostálgicas de la tierra que dejamos. Miguel Angel Orono fue muy aplaudido. También Alicia Orsi, Fito Kanter, Antonio di Nardi, Esnesto Chavira, Carlos Lee y George Richezze se lucieron leyendo lo suyo. El señor Saldaña nos cantó algunas de sus composiciones; Luis Alvarez Zaldivar, un declamador que va para leyenda en Los Angeles, nos recitó algunos de los poemas más populares. Nuestro Oscar Márquez fue el animador de siempre con la solvencia y el humor que ha enriquecido las dos ediciones anteriores. Nuestro director, Pablo Garriga, sacó unas cuantas fotos que ayudarán a la memoria cuando recordemos estos eventos. El primer premio fue para Edgardo Patricio Campbell -cuyo seudónimo fue “El Bufoncito”- con su obra “La Maga”, y ganó dos pasajes de ida y vuelta a Argentina donados por Victory Travel y Copa Airlines; un libro donado por el Consulado Argentino, una canasta con delicias varias de Grand Casino y el diploma de EL SUPLEMENTO. El segundo premio lo ganó Federico Ludueña -su seudónimo fue Selenita-, por su soneto “Roque”. El premio fue un libro donado por La Librería Buenos Aires, otro por el Consulado, una canasta y el diploma. Edith Liberman, de Las Vegas, (Soñadora) se llevó el tercer premio (le enviamos su diploma por correo). La Mención Especial fue para “Nostalgia”, por Carmen Sonia Lázaro. También se llevó su canasta y su diploma. Leandro Fernández Suárez, representando al Cosulado Argentino, hizo entrega de los libros. Agradecemos a Alicia Kozameh y a Nina Prodán el arreglo del salón y a la gente de Grand Casino por su hospitalidad. Gracias a todos y hasta el próximo concurso. PRIMER PREMIO La Maga (la que reina en la noche) Por Edgardo Patricio Campbell Seudónimo: El bufoncito. Cuando los usureros cuenten su oro en pleno campo y los alcahuetes y rameras construyan iglesias, entonces el reino de Albión se verá en gran confusión: y llegará el tiempo, quien viva lo verá, en que para caminar se necesitarán los pies". “Esta profecía la hará más tarde Merlín, porque yo nací antes que él.” King Lear, William Shakespeare. En la noche el bufón abandona su torre, se desliza pequeño por la empalizada, cruza el bosque de la luna (el que las hadas habitan) recelado por cada sombra y por la luna que lo envuelve en un escalofrío. La bruma es el cómplice azul de los espectros, que con un gesto burlón, en un día imperdonable, le arrebataron a su madre. Sabía de las criaturas del Aire que se mueven en la noche, a través de las historias del bardo y las leyendas de los viejos; pero ahora el bufón puede sentirlas en sus ojos: Hadas con vestidos de seda gris como alas de murciélago, gnomos que aguardan en cavernas sin fondo disimuladas con ramas y hojas, duendes tañendo flautas con notas tan frías que traspasan como espinas Por fin llega a la choza en el claro más negro del bosque. Allí lo espera la Maga, la Reina de la Noche, ataviada sin color, con serpientes enrolladas en los brazos, oficiando con la espada, con el libro sin estrellas, oscureciendo las palabras y el néctar de la luna. Esparce su magia sobre el corazón pequeño. ¿Jorobado y loco? ¿Así que deseas a la princesa? Pues es hija mia. Mira en el espejo mágico. ¿Ves cómo escapa de tí hacia la negrura? Alarga tu mano al espejo. ¿Sientes cómo se escurren los velos de su vestido entre tus manos? Estrella de bufón, ojos grandes, manos pequeñas. No llores pequeño monstruo: será tuya, la hija de la reina de la noche será tuya. ¿Y qué me pedirás luego?, ¿el oro de los duendes al final del arco iris? ¿Y qué me darás a cambio? Habla más despacio y no llores. ¿Qué puedes darme? ¿Tu joroba? Ya es mía. ¿Tus ojos de pícaro? Sólo ven lo que yo les muestro. ¿Tu locura? Te pertenece sólo a medias. ¿Y qué tienes para darme si ha de ser tuya la princesa? Te pediré otra vez lo que aquella noche en que viniste a verme. Habla más despacio y no llores, pequeño monstruo. ¿Por qué no puedes hacerlo? ¿Qué caricia te ha dado él que no sea la de su látigo? ¿Comiste a su lado en la mesa?, ¿o arriba de ella para que pudieran verte y reirse de ti? Eres su Bufón. Su monigote. El de las patadas. El de las cabriolas. Tras el ropaje más ridículo, tras una máscara de idiota que ríe sin saber por qué. El Bufón corre. Sus pies sobre las hojas secas quiebran la respiración del bosque; el rocío y el sol se apuran a disipar la noche. No sabe si huye de la maga a la que se ha confiado, de la luz que corta en dos la espesura, o de algún claroscuro que lo llama desde la penumbra. SEGUNDO PREMIO Roque Por: Federico Ludueña Seudónimo: Selenita Hace mucho, en un reino muy pequeño, mi amigo Roque andaba con los dedos llenos de sol, cual tímido remedo del que a los dioses burló con un leño. El fuego primordial que fuera el sueño de los que en ciega oscuridad vivieron en otro Salvador se hizo eterno, y en un poema o dos puso su empeño. Lentamente cayeron por su ceño las mañanas amargas del milenio, y una vez más sacrificase al ciervo. Mi amigo Roque murió muy enfermo, pues tras la bala penetró el invierno… y El Salvador aún cumple su sueño. TERCER PREMIO Hijo Por: Edith Liberman Seudónimo Soñadora Mañana cuando regreses y no veas aquí tu nido ¿llorarás tal vez con pena? ¿o quedarás sorprendido? Tendrás sólo tus recuerdos, ¿querrás tal vez revivirlos? Corazón duro o sensible, ¿cómo lo habrás vestido? Yo que le dí la vida ignoro también el sino con que cada uno trae a este mundo distinto. Y si acaso tú lloras ¿serán tus lágrimas otras de cuando tú eras niño? Si vuelves, serás un hombre con tus problemas sufridos, la vida te golpeó pronto sin tu siquiera pedirlo. Ni tu madre que te adora notó siquiera tu cambio, sufriste en tu silencio de hijo introvertido, no compartiste con nadie tu secreto de chiquillo y queriéndonos castigar te castigaste tú mismo. Palabras que no se dicen, letras que no se imprimen todo, todo contribuye a deformar el sentido, separándonos más y más en este mundo perdido. Y cuando yo ya no esté, y sea tan sólo un recuerdo, ¿pensarás tú diferente? ¿querrás conversar conmigo? Hazlo tranquilo y sereno yo escucharé en mi silencio y velaré tu camino. MENCION ESPECIAL VIDA Por: Carmen Sonia Lázaro Seudónimo: Nostalgia Que es…sino la Vida un despertar cotidiano un ir y venir presuroso un procurarse el pan de cada día Que es… sino la Vida… Una batalla incesante un luchar contra el desanimo un despertar vibrante Que es… sino la Vida… Un perder a un ser querido un compartir con amigos un visitar a familiares un vivir el día a día Que es… sino la Vida… Un amar y ser amado un entregar sentimientos una espera interminable una ilusión perdida un sufrimiento constante un decirse Adiós recurrente un corazón destrozado Que es… sino la Vida… Un nuevo brillo en los ojos una ilusión que brota es el Amor que vuelve a llenarnos de alegría y a creer que este si será el último el que dure para toda la Vida ¡Si Señor! ¡Esa… es la Vida! Ø
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