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Defensores seleccionados del mundo, descansad: La gran ilusión de su vida, salir campeón mundial con la selección argentina, nunca se le dio. Cada vez que se acercaba un mundial, le dejaba saber a todo el mundo con genuina candidez cómo soñaba con levantar la copa. Los ojos se le encendían. La sonrisa lo delataba como a un pibe que te cuenta su sueño. Y no se le dio. En el 94 pintábamos para campeones. Grecia lo sufrió en su máxima expresión. Pero se frustró. En el 98, a pesar de su buena voluntad, un travesaño volvió a negarle el sueño. En el 2002, todo terminó antes de tiempo. Antes de cada partido televisado, me gusta ver cuando la cámara se pasea por las caras de los jugadores, balbuceando el himno, saliéndose de la vaina para empezar de una vez. Y siempre sentí un especial orgullo cuando llegaba a Batistuta. Hoy, pensaba, los defensores y el arquero se las van a ver con el Batigol. Nuestro Batigol. ¡Pobridellos! Desde su fabulosa aparición en el Sudamericano de Chile en el 91, su fantástica actuación en la final el Sudamericano de Ecuador en el 93 (dos golazos para ganar la final), 3 eliminatorias y3 mundiales, Gabriel Batistuta vistió la celeste y blanca con orgullo, hidalguía y caballerosidad. Los rivales le temían y respetaban. La melena al viento, el paso firme y, entre ceja y ceja, el arco y la red. Después los brazos abiertos, el grito y la alegría de toda una nación. Bati hizo números y calculó que para el mundial de Alemania 2006 no iba a llegar con lo suficiente como para alimentar otro sueño, y decidió dejarle su lugar a los nuevos e interminables talentos que produce el fútbol argentino. Personalmente, debo confesar que me puse triste. Lo voy a extrañar al Batigol. Según declaraciones que hizo a Radio La Voz ( “ no se trató de una decisión en caliente, enojado después del partido con Suecia. Hace rato que la venía madurando”) es evidente que la tomó con la mente clara, serena y en paz. Su dolor es generoso. Como cuando Argentina quedó eliminada en Japón, tras empatar con Suecia. Fue él quien con la firmeza de los hombres grandes consoló las lágrimas de Hernán Crespo, sabiendo que para él no habría otro mundial. ¿Acaso sintió que estaba abrazando la esperanza? Se retira Gabriel Batistuta de la Selección Argentina de fútbol. Se va el máximo goleador en la historia del equipo nacional. Se va el que, después del Diego, es el más popular y querido jugador argentino en todo el mundo. Por mi parte, gracias Bati. Para mí, sos un campeón. Ø
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