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Lalo Schifrin “Lo de Misión Imposible fue suerte” |
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Escrito por Enrique Ahumada
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martes, 11 de abril de 2006 |
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En un país en donde el encasillamiento es norma, Lalo Schifrin resiste cualquier etiqueta. Maestro en las artes del jazz, la música clásica y la música para películas, este argentino inusual lleva consigo una estela de éxitos y composiciones difícil de encontrar en otros artistas contemporáneos. Por ese motivo, Los Amigos del Jazz en UCLA le han otorgado el “Duke Ellington Masters of Jazz Award”.
Lo saludamos, nos presenta a su esposa y a partir de allí es abordado por gente de todas las edades, desde músicos hasta simples admiradores, que se acercan a saludarlo y pedirle que les firme un autógrafo. “Mi música es como un puente a través del tiempo” dice con ojos de quien aún no sale de la sorpresa, mientras le firma el programa a un muchachito de escasos 12 años. Un muchachito que aún no había nacido cuando Lalo llegó a Estados Unidos por primera vez en los 50’ invitado por Dizzie Gillespie, otra gloria del jazz. Tampoco cuando escribió su primera composición para películas en Argentina (“El jefe”, protagonizada por Alberto de Mendoza y dirigida por Fernando Ayala). Ni cuando estudiaba composición en el Conservatorio de Francia. Hijo de una familia dedicada a la música clásica, Lalo recién tomó contacto con el jazz a través de sus compañeros de la secundaria que le hacían escuchar sus discos de vinilo. “El primer tema de jazz que escuché fue Billy’s Bounce, de Charlie Parker, un verdadero punto de inflexión para mí. Luego escuché Things to come, de Dizzy Gillespie. En esa época estaba estudiando composición clásica. Y me dije: ‘Estos dos tipos se conocen’”. Esta confesión adolescente arranca una sonora carcajada entre los 300 comensales que se han dado cita en UCLA para participar del homenaje. Minutos antes, Kenny Burrell, director del Programa de Jazz y Chrisptopher Waterman, decano de la Escuela de Artes, pasaron revista a la extensísima carrera musical del homenajeado, en la que no ha faltado la mención a la música de Misión Imposible. Escrita originalmente para la serie de TV en 1968, el tema ha sido arreglado y actualizado por otros talentosos músicos para dar soporte a la acción y el suspenso de las tres versiones de la película que Tom Cruise ha llevado a la pantalla grande. “Lo de Misión Imposible fue suerte. No hay fórmulas para el éxito. Cuando la compuse no tenía la menor noción de que iba a ser tan popular”, dice. Cualquiera que haya trabajado para Hollywood sabe que eso es muy cierto. Pero en el caso de la obra musical de Lalo Schifrin uno percibe que hay en ella elementos que sólo se encuentran en los clásicos. Un talento que trasciende el tiempo y los géneros y que, como dice el músico Lucas Apestegui, se niega a copiarse a sí mismo. Un talento inagotable que lleva a Lalo Schifrin próximamente a salir de gira por Australia durante cinco semanas con la Filarmónica de Sydney, y que luego lo llevará a Austria, a un homenaje a su música, con coreografías creadas especialmente y con cantantes de la talla de la soprano Julia Migenes. Aquel Lalo joven que se maravilló descubriendo el jazz y la íntima conexión entre Parker y Gillespie, ya es un hombre grande -no sólo en edad, ya cumplió los 73- sino en estatura musical. Un artista a la altura de sus sueños. “Mi esposa me ha dicho ‘Dale rienda suelta a tus sueños porque sólo así se cumplirán’. Y se han cumplido”. Ø |