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Año Nuevo, política vieja |
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Escrito por Luis Alberto Lecuna
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miércoles, 01 de enero de 2003 |
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El nuevo año encuentra a Argentina con un cuadro por demás significativo desde el punto de vista de la política, fruto del descreimiento absoluto de la gente hacia los partidos tradicionales y hacia la clase dirigente actual. Y cuando hablamos de clase dirigente, nos referimos a todos los integrantes de las corporaciones que nos gobiernan: sindical, política, empresarial, judicial, etc. No debe sorprendernos por ello el grado de atomización existente, la fragmentación de los partidos mayoritarios envueltos nuevamente en el escándalo, y en los que como consecuencia lógica, los presidenciables tienen a escasos meses de las elecciones, un magro porcentaje de intención de voto. Los medios de in-comunicación argentinos se han ocupado casi exclusivamente en poner en escena la feroz interna justicialista, reflejando la disputa de grupos prebendarios en el que el ganador tendrá garantizado, de algún modo, un número importante de votos, conseguidos desde el clientelismo surgido por las dádivas que representan los irónicamente llamados plan “Trabajar", y plan “Jefes y Jefas de familia", que no son otra cosa que un incentivo para la holgazanería, ya que reciben dinero sin esfuerzo por obtenerlo, en vez de destinarlo a la creación de fuentes de trabajo. No es que los políticos no conozcan el dicho de Confucio "No me regales pescado, mejor enséñame a pescar", sino que saben en su pensamiento espurio, que este modo de denigrar la condición humana apelando al clientelismo que genera dependencia, a cambio de futuros votos, es “más negocio”. Nuestros abuelos europeos vinieron al país no en busca de "planes trabajar", sino a construir con sus manos un futuro para sus hijos, y dedicaron con sacrificio sus vidas al esfuerzo y a la labor cotidianos. Simplemente necesitaron reglas de juego claras, y no limosnas. Lloramos por tí, Argentina Hablemos claro: este proceso electoral es más de lo mismo, o quizás peor. La corporación política actual se retuerce y recicla en sus estertores agónicos con el objetivo de mantenerse en el poder. Los partidos que polarizaron estos veinte años de supuesta democracia siguen brindando un espectáculo bochornoso: o la fraudulenta elección del candidato presidencial radical, o la ancestral pelea de los capomafia justicialistas. La supuesta alternativa de "nueva política" representada por el ortodoxo López Murphy, es también en realidad más de lo mismo. En su ambición cortoplacista, con el afán de constituirse rápidamente en una alternativa presidenciable, no hesitó en aliarse con partidos provinciales integrados por políticos y agrupaciones de dudosa ética. "Recrear para el Crecimiento" es un partido nuevo por fuera, pero tan tradicional por dentro como el que más. Las facciones de la vieja política no ven aún como enemigo potencial para disputarles el poder a los verdaderos hacedores de la futura Argentina, expresados en las corrientes de opinión representadas por las asambleas populares barriales, las ONGs (que sostienen la trama social del país con un accionar tan eficaz como encomiable), y los partidos en formación como el unionista (Unión por Todos). En este último caso, la sabia postura de los integrantes del novel movimiento político liderado por Patricia Bullrich, de retirar la candidatura presidencial por no estar dadas las condiciones al no haber cumplido el gobierno con el mandato popular de reformar la política, es sin dudas una decisión estratégica coherente, con vistas al futuro. El gobierno transicional de Duhalde fue avalado por la Legislatura para una reforma política que no se hizo, ya que ni se eliminaron las listas sábanas, ni se implementaron claramente las elecciones de candidatos con internas abiertas. Tampoco se sentaron las bases ni se preparó el camino para las tan necesarias reformas sindical, fiscal, judicial, y de los sistemas de salud y seguridad social. Los veinticuatro equipos técnicos ad honorem del Unionismo integrados por decenas de calificados profesionales, se están abocando con pasión no sólo a diseñar programas de gobierno, sino también a pensar y desarrollar un proyecto de país, que tiene como eje y política de estado a la educación, con el propósito de reeditar la gesta sarmientina que a partir de las escuelas, construyó un modelo argentino que fue referente cultural en el mundo de habla hispana durante décadas, y sentó las bases del surgimiento de Argentina, que potencialmente tuvo la posibilidad luego desperdiciada de estar entre las naciones más prósperas del mundo. Pero desde luego, las apuestas a largo plazo como las de Unión por Todos no son "noticia", y los medios de prensa que se rasgan las vestiduras diciendo que "no hay proyecto de país", continúan sin dar lugar a propuestas serias como las de las agrupaciones como la citada. Hacia una Contracultura Democrática La estrategia de los argentinos que están participando por primera vez en política liderados por la única persona que tuvo las agallas para enfrentarse frontalmente a Hugo Moyano (uno de los representantes de una de las tantas corporaciones mafiosas que nos dominan), es construir desde abajo el futuro poder de la Argentina. Para ello, consideran imprescindible motorizar una contracultura democrática que se oponga con determinación, con programas coherentes y con planes de acción adecuados, al contubernio de dichas corporaciones. Con las banderas de honestidad, transparencia e idoneidad, están trabajando para ser acérrimos auditores del futuro gobierno, de los ámbitos judiciales, del accionar sindical, de todos los espacios de poder que seguirán siendo tras las próximas elecciones, ocupados nuevamente por la vieja política corrupta. Pero para no quedarse en la protesta, también están elaborando un Plan de Operaciones que compatibiliza tanto la calidad de las propuestas alternativas como la eficacia en su implementación. Ese plan comprende no sólo lo inmediato, sino el pensar y diseñar la Argentina del bicentenario de la Revolución de mayo (2010), la Argentina de 2020, y la Argentina de 2030. Precisamente, el plan estratégico se denomina: “Argentina Educada 2030” Nuestro país tiene todo para salir adelante y retomar el camino de país creíble, desarrollado, organizado, sin esquemas populistas, en el que de una vez por todas el Orden y la Ley se respeten y se hagan respetar. Todo es cuestión de tiempo... Estamos asistiendo, en medio de estar crisis colosal que ha ingresado en el cuarto año de recesión, a una muerte y a un nacimiento. La muerte de la forma de hacer política para beneficio personal y de los grupos de poder, y el nacimiento de la manera correcta de hacer política, basado en la ética, la transparencia, la capacidad y en función de la defensa de los intereses nacionales, de nuestra soberanía y del bien común. Lo importante es entender que estamos en las vísperas de un momento refundacional de nuestra nación. Sólo hay que esperar como en abril de 1810, "que las brevas maduren"... Los “logros” de los gobiernos que tuvimos ¿Es necesario calificar a quienes hicieron desde el poder uso y abuso de la democracia en estos veinte años? Las consecuencias terribles de su accionar, de no pensar en el pueblo sino en sus bolsillos, se ve precisamente en la gente: veinte millones de argentinos están bajo la línea de la pobreza, 9 millones de los pobres están en estado de emergencia sociosanitaria (indigencia), millones de niños ya están neurológicamente discapacitados, debido a la desnutrición crónica e irreversible que padecen. La desnutrición inicia lo que podemos denominar con dolor, la "cadena de la vergüenza nacional”: bajo coeficiente mental, disminución de masa muscular, no-inserción laboral y marginación social. Esto deja el camino expedito a la explotación laboral, la delincuencia, la prostitución, la drogadicción, las enfermedades infectocontagiosas, la imposibilidad de educación y capacitación, y una alta tasa de natalidad (7 de cada 10 niños nacen en hogares pobres), que condiciona dramáticamente el despegue de Argentina para constituirse en un país distinto, e incrementan el círculo perverso compuesto por las carencias socioeconómicas y el clientelismo político implementado minuciosamente por un gobierno populista y benefactor, oprobioso y deleznable. Resulta inadmisible que por un lado Argentina sea per cápita el primer país de mundo productor de alimentos, y que por el otro lado los chicos argentinos se mueran de hambre o queden definitivamente minusválidos por daño neurológico. Y desde aquí, desde la única revista argentina de California, hacemos un llamado a todos los argentinos desperdigados por el mundo, en una diáspora que en muchos casos fue inevitable. Gracias a los avances tecnológicos, podemos estar siempre comunicados. Para construir la nueva Argentina necesitamos muchas cosas, pero no todo es material. A lo largo de décadas Argentina ha exportado al extranjero a uno de sus valores más preciados: el capital intelectual de los propios argentinos. Compatriotas que ahora descollan en todos los ámbitos del primer mundo: empresarial, artístico, cultural, científico... Su patria los necesita para que aporten sus ideas y propuestas para refundar Argentina. Por eso es importante que tomen contacto con los nuevos movimientos políticos integrados por ciudadanos exitosos en su actividad profesional y privada, y que incursionan por primera vez en política. Por eso es adecuado que se conecten vía e-mail no sólo con organizaciones no gubernamentales dedicadas a paliar el hambre de los chicos argentinos, sino también con aquellas que están pensando en la Argentina del futuro, y contribuyan con papers sobre las reformas a implementar y el modo de hacerlas, con documentos donde expresen cuáles son a su criterio los caminos a seguir para transformar nuestro país en una nación ética, digna, solidaria, y como siempre decimos, para que el sueño de los próceres que nos precedieron, de tener una nueva y gloriosa nación, algún día, en este nuevo siglo, se transforme en realidad. Ø
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