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Permítame lector, que trate de impactarlo, de darle un shock, ahora, ya, antes de que sea tarde. Principalmente porque si no lo hago, Ud. no seguirá interesado en mis notas o en la importancia de hacer marketing, aunque creo honestamente que es bueno para Ud. que yo lo haga. Comencemos por admitir que todo el mundo debería ser organizado. Hay tres pasos esenciales que muchos empresarios y profesionales detestan (hablando en términos de negocios). Ellos son:1) pensar, 2) seguir un procedimiento ordenadamente, 3) anotar todo. Concentrémonos en “pensar” por el momento. Ud. quizá lo haga en la ducha, cuando está esperando la luz verde de un semáforo, en los aviones, o cuando espera por su próximo paciente. Si Ud. no se toma el tiempo para una introspección, trate al menos de hacer un “recuento” anual. Esto fue considerado por muchos años como un ejercicio religioso. La idea es hacerlo ahora, sin connotaciones espirituales. Existe un creciente número de lugares que nos ofrecen la oportunidad de abstraernos un día o dos, en silencio, para considerar nuestros objetivos. Muchos exitosos han encontrado en este método de meditación, un modo más valioso y productivo que cualquier otro intento de mirar nuestro futuro. No desestime la compañía de un buen consultor en esas circunstancias. Sólo unas pocas horas de asistencia pueden hacer que Ud. vaya por el buen camino, en cuanto a negocios se refiere. Un consejero simplemente le ayudará, solamente, a hacer mejor lo que piensa hacer. Si necesitase tal ayuda, hable con varios. Pregúnteles sobre su experiencia, entrenamiento, especialidad, y cuánto le cobrarían por acompañarle. Debe elegir a la persona con la cual se sentirá muy cómodo, si no es mejor que esté solo. Hay siete pecados mortales que cometen muchos ejecutivos, empresarios, comerciantes y profesionales: 1) Creer que lo que hace es diferente. 2) Fallar en identificar a la competencia. 3) Creer que los exitosos no deben publicitar. 4) Comprar materiales baratos para mejorar su actividad. 5) Sobrestimar la estabilidad de su accionar. 6) Creer que haciendo todo uno mismo dará mejores resultados. 7) Ir a buscar nuevos clientes cuando todavía no se tiene la casa en orden o no se brinda el mejor servicio a nuestros clientes actuales. El éxito o el fracaso tienen mucho más de actitud mental que de capacidad mental. Muchas veces el pesimismo supera a la realidad. Cuando la gente no tiene dinero, los nichos de riqueza se convierten en importantes. Los lujos aparecen como mayores a los ojos de quienes tienen menos dinero. En cualquier economía, hay quienes son habilidosos para manejar mucho dinero, mientras muchos son los que, cruzados de brazos, esperan que el dinero fluya mágicamente hacia ellos. En lugar de ver los porcentajes de desempleo, los esfuerzos deberían ser mejor dirigidos a aquellos que aún trabajan, ganan dinero y gastan en productos y/o servicios que necesitan. El éxito comienza teniendo la mente abierta. Los exitosos son aquellos que: 1) trabajan al menos 60 a 69 horas semanales (lo que para nada implica que debe hacerlo personalmente, sino que puede tener empleados o socios): alrededor del 80% que hacen esto, continúan en el mercado al tercer año; la tasa de "mortalidad" es muy alta para aquellos que trabajan menos de 60 horas semanales. 2) privilegian el full time para no dispersar tiempo ni energías. 3) dan más importancia al servicio que al precio de venta: la tasa de supervivencia es de aproximadamente 85% versus el 60% a favor de aquellos que privilegian el servicio por sobre precios bajos. 4) en sus primeros años tienen unificada la toma de decisiones trascendentes en una o dos personas como máximo: la autoestima, y el tener una visión empresaria claras, hacen que sus empresas estén bien posicionadas en los primeros tres años. 5) conocen profundamente sus productos y sus servicios: la tasa de supervivencia a favor de los que conocen con profundidad sus productos y servicios y los de la competencia es muchísima mayor que quienes no tienen ese conocimiento. 6) comienzan con una inversión de capital de riesgo razonable y prudente, y además reinvierten continuamente en su empresa ó actividad. Pasos realistas para conseguir sus objetivos: Conseguir una tasa anual del 60% de clientes recomendados por los que ya son nuestros clientes (que de ahora en más los denominamos, referidos). Conseguir una tasa anual del 15% de referidos por contactos personales. Conseguir una tasa anual del 5% de referidos por el staff propio. Conseguir una tasa anual del 20% de referidos por terceros. Ø
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