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Escrito por Rosita Montenegro
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miércoles, 27 de marzo de 2013 |
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Jorge Mario Bergoglio era un hombre austero, según dicen quienes lo conocen bien, y esa cualidad la sigue manteniendo hoy como Papa. Siendo arzobispo, viajaba en autobús público, charlaba con los vecinos de asiento y vivía en un departamento y no en el palacio arzobispal. Dicen del hoy Papa Francisco que acostumbraba a hacerse él mismo la comida. Entre las maldades que cuentan en Roma está la que afirma que las colaciones que se sirven a los cardenales llamados a cónclave son escasas y poco apetitosas, con el fin de que los purpurados tengan un motivo más para no prolongar su encierro y dar pronto a la Iglesia un nuevo Papa. Es difícil que tal presión hiciera mella en el morigerado Bergoglio, cuyos gustos son, más que frugales, ascéticos: fruta, ensaladas y pollo sin piel. “De vez en cuando, una copita de vino” y un buen mate. |
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